11.27.2014

gracias

dar gracias. buena idea, aunque uno crea que no haya motivos, que son todas ridiculeces del capitalismo gringo. dar gracias aunque uno se sienta ahogado en un cubo de mierda de vida podrida y nada sea como debiera serlo. sí, dar gracias por nada, y a cambio de nada. a la vida escuela y su oscuridad maestra. 

esta fiesta americana siempre fue mi favorita, considerando que llegué a este país casi adolescente, con tradiciones híbridas catocomunistas. por eso todo el rollo de los indígenas y su buena fe hacia los cara pálidas y pesteApata sonaba groovy. eran los setenta del siglo pasado. love, peace & souuul train. años de descubrimientos juveniles. keep on trucking staying alive. ya luego en los 80, con mis padres idos al sur, yo en el norte disfrutaba mucho mi independencia y los thanksgivings con parientes más afines y amistades y romances breves. la idea del potluck dinner me encantaba, tan democrática. los días de fin de otoño, el olor a leña, el grupo colaborando a darnos calor "en familia" escogida, que son siempre mejores. eran celebraciones tan distintas al grotesco exceso de mis Navidades mayamenses, donde en casa de mis padres se reunían entre 50-60 amistades y familiares. y la tomadera y el bailoteo empezaba temprano hasta las tantas. detestaba todo aquello y trataba de escapar, pero había que ayudar a mi madre a preparar sus manjares por obligación. tal vez así, en contra de mi voluntad, aprendí a cocinar un poco, pero nunca como ella, tan sin esfuerzo y con tanta gracia y sabor.  y mi padre, excesivo y glotón, henchido de orgullo en poder ofrecer tanto a tantos.  abundancia, palabra clave en su vocabulario. y toda aquella gente, ¿dónde está hoy? muertos, idos, reñidos, olvidados. sobre todo por él, que se empeña en olvidarlo todo menos insultarme a mí, que soy su guardián carcelero. 

con los años mis thanksgivings han sido variados y cada vez más íntimos. tal y como siempre los he preferido. tranquilos, para dar gracias a sotto voce. pero éste es el más triste de todos, tal vez el último con ellos. y éste es el primero sin eLLa, mi sous chef favorita, tan lejos porque las circunstancias de los últimos meses nos han sacudido todo. los esquemas y planes. las idas y venidas, tan en vano. eLLa me dice que va a ir a ayudar a un shelter un rato. guardo silencio. tan benéficas las dos, ayudando al prójimo. estupendo, le digo. cuéntame luego. nos extrañamos pero para qué decirlo, si esto pica y se extiende. lo sabemos, lo asumimos. pero cuesta. cuesta tanto no dar el paseo por el lago y sentarnos un rato en el jardín japonés de Lincoln Park. en silencio. esperando la hora de ir a casa de la china. o de las colombianas. o regresar a casa, comer tranquilas mirándonos con el inmenso agradecimiento de habernos encontrado. inmenso. 

cierto, no tengo mucho por lo que dar gracias hoy, en concreto. tal vez en medio de este abismo no recuerde nada bueno y me aferre a mis hábitos. pero quiero ser agradecida con la vida que me está pateando. quiero dejarle saber que tanto como me ha quitado me ha dado. y aunque hoy no sea el mejor día para recordarlo, hoy que tanto quiero y necesito y no puedo obtenerlo, hoy doy gracias por poder seguir intentándolo. 

que todos gocen hoy y siempre de la paz que trae el agradecimiento de estar vivo. por lo menos. 

11.26.2014

ruidosDELsiglo20


hablemos. adesso. pensar en la estrategia. doppo.
hay que hacer algo. ahora adesso now. 
y mientras el silencio nos envuelve, túnica gris. 
qué tristeza esta luz amarilla, despecho y rechazo. 
miran miran, qué buscan. veo veo, qué veo. 
y no escucho nada. entre los cables los enredos. 
las bifurcaciones. senderos opuestos cruzados. 
la estática de los teléfonos, ruidos del siglo veinte. 
caídos por negligencia, cartones roídos en olvido. 
decid mi nombre, silábico y vocálico. llámenme. 
hablemos, digo, porque la lengua se me desintegra
a pedazos se hace lodo, arenisca triturada. torbellino
el de las alegrías tibias en retazos compartidas. 
y por qué si os leo los labios cuando entran y salen
sin espantar las moscas que me olfatean dichosas
de mi porquería, no oigo entonces el eco de los pasos. 




ah la impotencia del desvelo lúgubre en su oscuridad 
y la invisible chispa que centellea inquieta al final, 
donde promete acabar. el silencio embriagado y desnudo. 
allí conversan platican dicen y desdicen. me culpan. 
la diminuta dama negra retuerce el torso en carcajada. 
ella se atreve, en esta luz dorada del amanecer.
doppo la noche gélida adesso el deber está por hacer.
hablemos ahora de lo que no sea amarillo. de este tizne. 
y la secuela. este somos divertículos y pólipos eructando vahos.
olores agrios modificándolo. todo. entonces, hablemos. 
porque habría que ver cuál es la estrategia. adesso. 
después doppo de tanto yeso moldeado. en vano 
la búsqueda de una verdad apenas y su silencio inconforme.
ahora adesso now. decid mi nombre. juntas amplíenlo 
antes del aplauso. ése de los vítores los hurras la ovación 
de la despedida. ésa la tan prometida y sin embargo...

bestCovereDup



best ever not quite sure, but pretty damn good... and a fun compilation... @theguardian 50-best-covers-of-all-time

11.21.2014

vederti

Roma 1956 Franco Pinna
psst, ascolta..¿quieres verme? 
vederti, ah, a ver... 
¿te gusta? ¿te gusto?
molto, cara, molto 

stairporn iii

@culturainquieta: Gorgeous, beautiful stairs


otra de mis manías --las escaleras. ascender descender deslizarse por el pasamanos pasar la mano por el desliz de la proyectura entre peldaño a escalón de un eslabón resbalar subir o bajar a la arquiporno cuidando la grafía lenta y pura y recorrer el ámbito descansar en el rellano relleno de espacio y en caracol me arrimo a un muro curvo y todo desemboca en nalgas de metal madera y mármol... sublime derecho de elevación

enjoy...

AYamorCONesaVOZ

taquito de oído la gran Selma Reis, y cantando canciones cubanas... enjoy them que me han ido comiendo el tímpano en medio de toda la bruma, ay amor

11.16.2014

SueñoSoy

cuando te miras en el espejo, ¿qué ves? no, no ves a esta mujer agria a punto de ser vieja insufrible que quiere escupir al mundo su propia bacteria añejada y podrida. no, no ves a esta mujer en constante transición resbalándose siempre al coño de la vida, húmeda y oscura. no, no ves nada de eso que sientes, tan palpable e insistente ahora que lo miras, a él, otra vez zarandeado y hecho mierda por esta vida, la gloriosa y maravillosa, con su inalcanzable misterio del ser o no serlo, nunca, sin saberlo. 

entonces, venga, juega. menea la cadenita que te amarra, que te sujeta, que te hace miserable y humana. veo-veo-qué-veo. y lo único que veo es a la gordita sudorosa con sandalias rusas de gruesas suelas pesándole tanto bajo el calor del mediodía. la veo ufana caminando bajo la sombra de los framboyanes rojos, buscando ansiosa el morado. el framboyán morado tupido de flores desvaneciéndose sobre el cuello negro y reluciente del viejo que vendía coquitos acaramelados, escondido y clandestino en las sombras, casi dormido con un ojo abierto. sí, sí... ves aquella gordita en shorts y camisita desmangada de guinga, de negrísimo pelo corto en cerquillo y ojos grandes, seria y pensante, obsesionada con las hormigas, aquella pequeñez insignificante y sin embargo, laboriosa. la veo a ella que no soy yo, que la perdí descuidada en la transición, y ahora mirándolo a él que no me quiere mirar, rehusando la realidad, otra vez. porque henos aquí, un´altra volta, él y yo, tan lejos de los framboyanes floridos. y en la penumbra te miras en el espejo espantada por las ojeras, las canas, las ganas de no ser esto que no eres. es lo que más duele, no saberse ni por fuera ni por dentro. ningún disfraz te queda porque sólo quieres ser aquella gordita otra vez, limpia como el agua clara de varadero, tersa como su espuma y blanca de alma como su arena. bajas la cabeza mirándote en este horrible espejo de otro hospital cualquiera, salpicado el cristal de gérmenes ajenos, guardando en sus reflexiones tanta miseria. y sólo quieres llorar y ni puedes. porque la vida te roba el llanto, el que fuera puro nacido del más hermoso sentimiento de esperanza, de fe, de querer creer en algo, lo que sea, lo sublime, y lo convierte en histeria y egoísmo, rabia y chispas de odio hacia esa imagen que tan bien sabes no es la que te pertenece. 

por eso cierras los ojos y la ves, unaYotraVez a aquella gordita de excelente caligrafía, de uñas pulcras siempre, de curiosidad insaciable, en busca de su anhelado coquito acaramelado. aquel sabor a gloria debajo del framboyán morado y el silencio del mediodía, apenas voces en la distancia, el olor a salitre por doquier. entonces sonríes con amargura, escuchando los runrunes odiosos de estos lugares estériles, la peste humana, desintegrándose en la burbuja sanguínea, por doquier. gotas, manchas, flujos y manos frías. lo miras y sabes que él está cansado de luchar. tú también, que es lo peor. lo sabes tan bien y no pretendes ni esconderlo cuando te miras al espejo. o te miran desde el espejo tantos ojos muertos. así te desconoces en este vórtex de ansiedad, dolor y rabia que te traquetea y golpea contra todos los muros, tú tan piernicorta y reseca el alma que fuera tan jugosa, abandonada por ti misma. pero insistente regresa una y otra vez la memoria, el recuerdo del inolvidable coquito rallado, suave y dulce debajo de la crujiente esfera de caramelo. un recuerdo nítido, omnipresente, sensorial. epítome de toda tu vida, la magullada en busca del coquito de la otra vida, la maravillosa y su espléndida capa de inocencia. el coquito acaramelado de érase una vez varadero, ya tú-vieja-insufrible oculta en el cuerpecito de aquella gordita que aspiraba ir al espacio a colgarse de las estrellas y besar la luna, tal vez, si se dejaba, la inmensa narcisa del río, el mar, los charquitos de lluvia. y te ríes, al tiempo que por fin lloras. sí, porque tal vez has besado la luna, sin nunca colgarte de las estrellas. tu boca anhelo sólo rozando sus salientes e hirientes picos, pero ya no te quedan cohetes ni fuegos artificiales para tamaña ilusión, y lo sabes. por eso por fin lloras mientras te ronda el eco y vislumbras las líneas profundas del recuerdo perfecto, imborrable. 

"quiero ese satélite", le dijiste chispeante de sudor y orgullo al negro medio dormido. "niña, eso é un coquito. qué satélite ni qué...". "parece un satélite", insististe segura de tus conocimientos. "y eso qué, chica". miraste al viejo, escondido en las sombras y le diste un medio. porque eso te había cobrado ayer. el viejo miró la moneda y se sonrió. "bueno, pero ese satélite vale un real", dijo y te miró serio. pero tú sólo habías traído un medio, que es lo que te cobró ayer el mismo viejo, igual de dormido. ah, pero tú tan sabihonda habías decidido que el coquito acaramelado era un satélite, una órbita como la que hizo el ruso, como tus sandalias. sí, como el gran héroe cosmoespacial yurigagarin. eras tan inteligente y siempre quedabas de primera en el cuadro de honor y toda la babosería, por eso tenías que decirlo. el negro, más inteligente que tú, ahora quería un real. metiste tus manitos en los bolsillos de los shorts y buscaste el otro medio, llena de rabia ante la inmensa injusticia que el negro estaba cometiendo por tu soberbia inteligencia. buscaste y buscaste, pero no encontraste nada, sólo arena y caracolitos. que arrastran ecos de mar y toda su desgracia de gritos ahogados. casi, entonces, rompes en llanto, como ahora que te miras en el espejo, buscándote y no hallas nada más allá de la reflexión muda de tus ojos cansados. el negro te miró satisfecho un rato, dejándote frustrada derretirte en la búsqueda. de vez en cuando lo mirabas furiosa, queriendo decir algo sin poder hablar. como ahora. al fin, el viejo, haciendo un chasquido con la lengua, dijo: " a ver niña, qué es lo que quieres comprar". lo miraste confundida, si él bien lo sabía. guardaste silencio. el negro, sabio y cruel, te miró con sus ojos blancos y sonrió. "porque yo vendo coquitos a medio, pero los satélites valen un real". la gordita que eras, inteligente pero tonta, lo miró embobecida, necia. "entonces yo digo, niña, que si viniste a comprar un coquito, yo te lo vendo por un medio". ansiosa, la gordita volvió a extender la moneda en su manito sudada. el negro te dio el coquito, acaramelado y dorado. con un palito, para agarrarlo. "pero acuérdate que yo no vendo satélite, me oíste". la gordita, vencida, asintió ya pasándole la lengua a la esfera dulce. "y vete ya, que me van a ver". y la gordita se alejó, relamiendo el coquito que ya nunca más podría ser un satélite. porque esos eran caros. e inalcanzables por inexistentes, tal burbuja pompa y pomposa ilusión. 

por eso, la mujer que ves en el espejo de este hospital cualquiera, denso el cristal opaco de las capas de sufrimiento que guarda, sabe que no hay opciones. ella ya no puede volver a ser, jamás, aquella gordita que imaginaba satélites en los coquitos. él no va a salir de esta mejor; sólo peor, si sale. la mujer sabe bien el costo de las ilusiones, tantos cristales rotos, los vacíos y las promesas no cumplidas. él quiere que le mientas, como antes tantas veces. tal vez hasta dispuesto esté a creerte. tú quieres ser la gordita ilusa, tonta, curiosa y golosa que aplastaba hormigas porque ella sí era una gigante cruel, poderosa, amante de la luna y de las estrellas sus picos para las cosquillas, antes de dormir debajo del mosquitero en la cama de caoba con postes. heredada de la prima muerta. y aunque tanto lo anheles, mentirle, no puedes. que le mientan los demás que tú estás harta de mentiras. de esperanzas e ilusiones. él desvía la mirada. y la mujer se busca, por todas partes, ansiando verse lejos de aquí comiendo coquitos acaramelados, otra vez, con tanto gusto y deseo. pero ya no, no. por eso, ves, evitas comer cosas con coco. que no, no las detestas, pero te producen cierto asco. para qué el recuerdo de sabores imborrables ahora tan empalagosos. igual  evitas mirarte en los espejos. porque no eres apenas ya quien se busca en su reflexión. es la vida y su absurdo que se va asfixiando dentro de ti y te empuja sobre la superficie cristalizada y fría, para que te mires, en medio de tanto deterioro y degeneración, tú cosmonada sin lunas ni estrellas. y su eco, el eco de la vida insiste. aprende, te regaña, torcida y siniestra, una y otra vez, que ni sueño ni satélite soy, yo la vida que se idealiza porque no queda alternativa. y es tal la mentira, doliente mentira y nada más. lo miras, ido a llorarse dentro sabiéndose perdido. ni siquiera de pie ni siquiera con alas para batir, ya. y lo lloras afuera, escondida en este rincón, viéndote de lejos, tu reflejo en él casi esfumado. tu rabia que te grita en medio de tanta gente muda, silente de ideas, llenas de trampas crueles como la del negro que te encareció tu dulce satélite. el reflejo te lo dice, risita burlona y todo: confórmate entonces de haber mordido, por un instante, aquel delicioso coquito, inolvidable y deleitable chupete debajo de un amplio, maravilloso y sombreado framboyán morado. y en varadero. tú una hermosa gordita, inaudita en tu magnificencia ingenua. que duró un día, sólo ese día. confórmate, te lo grita la vida, a ti la gran inconforme de la búsqueda inquieta y la flecha siempre presta. y te niegas y resistes y zas, otra bofetada. y otra. innumerables ya. y en el espejo ves cómo te vas borrando con ella, tu esencia. lo lamentas, perderla. esa gordita insaciable que si te viera hoy te gritaría vieja insufrible, qué has hecho de mí. la mirarías triste y le contarías que quieres cumplir, pero ya no puedes. que quieres perdonar, pero ni te dejan. que quieres ser digna, pero la rabia no te deja. que quieres ser egoísta como todos los demás y te das asco. que quieres dar, ayudar, compensar y no tienes fuerza. entonces la gordita se taparía los oídos, harta de tus quejas. te acercarías a ella, le pasarías la mano por el pelo azabache y tratarías de sonreírle. perdóname, le dirías. y en silencio llorarías su última despedida. 

11.05.2014

porELpiso

por el piso. todas mis caídas han sido estrepitosas. el tamaño. el ruido de la caída. ahora más que nunca porque caigo acompañada. o me arrastran ellos o me empujan o se me doblan las rodillas de la debilidad de verlos caer. por el piso. mi padre ha recaído. el que tantas veces he parado y el que una y otra vez se va vuelto a tumbar. la gula y la terquedad. la humanidad temblorosa de miedo. el egoísmo humano y enfermo. mi padre mi héroe desmoronándose en partículas al viento, y yo detrás de él, ayudándolo a batir alas. así años. mi padre que soy yo, mejor o peor, da igual. consumiéndome en el esfuerzo, en vano, de darle tal vez algo, un poco de lo que diera él. porque hay que ser agradecidos. los grandes sacrificios, inolvidables. y siempre en la ida y en la venida, parándolo de sus escombros. siempre mirándonos retadores, él furioso y yo fuera de él. porque hay que morirse de pie, le decía. y bufaba mi padre como el toro que es y empujaba y se levantaba, insultándome. mi padre que soy yo, apenas. una y otra vez. y parado lo dejé. apenas unos días ha. él a esperar tras la radiación, la única opción contra la masa siniestra que ahora lo apabulla. yo a esconderme en mi cueva fría queriendo dormir, exhausta. necesitando del silencio y zas el timbre anunciando que no. la masa lo empujó y cayó. por el piso. no sólo lo tumbó, lo pateó. una masa que creció traidora. y yo ingresada también por fatiga ni me puedo levantar. enredada en cordones. umbilicales y sueros sin apenas líquido. de dónde me inflaré desde aquí, por el piso. con él, para volar juntos, elevarnos otra vez. pero esta vez no sé sí podré. la recaída ha sido estrepitosa, lo oigo por los cables enredados. cierro los ojos y me hundo. por el piso. no doy abasto y todo me da vueltas. pido que me quiten los sueros. libérenme. la luz me ciega. el único vuelo hace escala en detroit. me hierve la bilis que ha de ser ya color mostaza podrida. mecagoendetroitmilveces. llegan refuerzos, los que nunca pueden, porque los negocios. yo que vendo palabras que me supuran de la mente, insignificante comerciante. quiéncoñocomprapalabras hay que vivir del cuento. no puedes regresar así, su voz tenue avisa, en la defensiva. no, nopuedo. lo sé lo siento. no puedo y cierro los ojos y pienso en él, luchando solo. sin mí. en un par de días podré, déjenme dormir. en el piso. que es dónde estoy. para levantarme después. aunque tenga que hacer escala en detroit mierdadeciudad mierdaderecuerdos mierdadevida mierda de mentiras. y cierro los ojos y duermo, pensando en él. mi padre que soy casi yo, mejor o peor. 

10.27.2014

hermafrodisíacoNbikiniArayas

as i lay down dying in the midst --todo tan vaporizador y vaporizante-- of this zigzagueante nocturnal stupor, (not in a mist, mind you), a translucent visitor swashbuckled its way in --mosquetero infiltrado en el mosquitero-- tingling my skin with its echo-ringing metalLove shining on her, (his?) swishing sword as it tore me open --rajada en un rugido-- with the shiny edge of its silver blade deep cutting the excess of grey weight fornicating in the foamy core of my mind amongst torn hair follicles and fireflies.

y se desnudó de capas y espadas entre duelos sin sables... y sabes, dijo lenta deletreando su nombre sobre mi piel, rattling-on centelleantes figure-eights con la punta de su arma blanca. y me sacó sangre púrpura que bebió a plenitud con placer de mi boca abierta en fuente rota, desbocada, diciéndose conocedora del vino en barril manchando tablas incendiadas, añejado entre fallidos espantos, florecido con pétalos aterciopelados de espinas entre las piernas.

and all this she, (he?) said --antes de mi anticipada muerte en miniatura ella única príncipe y reina-- que venía a salvarme del sopor nocturno, del desvelo entre anhelos con poco sol en el letargo del intermedio, a quemarlo todo en las sombras pardas de sus brillosas pupilas. y se empinó ligera blandiendo hojas de acero como helechos verdes, húmedos y saturados de lluvia porque todo eso que era, elegante hermafrodita fiera ya frente a mis ojos dándome picotazos entre las cejas, deslumbrante
 pajarraca hermosa, ágil espadachín volador dueña de toda mi pena embarrada del vapor que su sexo incierto, que nunca mentira, abierto y dispuesto desprendía --as i lay down dying in the midst-- ahora sí, in the mist, rociada de neblina, ella ya capullo de mi flor en cuclillas flotando sobre los muros de mi celda, irrigándome la entraña con el tenue roZado vaho de la esperanza. 

texto y foto © om ulloa

foodANDbody


MAKE YOUR MAKER Short Film from Lucy McRae on Vimeo.

10.26.2014

verdeQUE

el otro día, eLLa, que arribó con su aquíToy flechazoRpresa, y yo perdidas en los nuevos barrios mayamenses para nuevos nosequé, buscábamos arte y color en medio de un día de lluvia infinita. después de media vuelta, hartas ya de ver gente que se cree linda pero feafea con su bobería a cuesta, decidimos comer barato después del zarpazo de un espresso raquítico y acídico a 3cocos el golpecito en un tal café pantera, que dicen es lo máximo por estos lares. y luego de rugir como lincetigresaleona, eLLa, que cuando tiene hambre no cree en nadie, se pone con el telefonito a yelpear a ver qué, en wynwood y alRRedores diseñadores, se prestaba para nuestra humilde digestión.

salió en primer lugar un tal DeliciasPeruanas, y fuimos paLLá, pero no existía ya... niñas, haceRatoEsoNoEstáY, dijeron burlones en la gasolinera de enfrente. empapadas de tanta guanajada, ya con las ganas de lo peruano en la punta de la lengua --porque hay tres o cuatro cocinas en el mundo que sin ellas no seríamos humanos... y la peruana es una de ellas, con la mexicana, la china y la italiana, que lo demás es bobería y fusiones engatusadoras de carbohidrato. así, suspirando pero no en limeño pero sí en cubano por arrocito verde descubrimos entonces otro peruano en la biscayne y la 25, llamándose bien cursilón SaborAperÚ, pensé pero paLLá fuimos. 

en medio del aguacero y ya tirando para las dos de la tarde, aquello estaba repleto de niñatos y nenas fresas peruanos, fusionados y lindos. y claro, las camareritas eran todas nenitas chiquitas, trigueñas y serias, esfinges casi, de boquitas carnosas y acento hueco, hueco, huequito. y ni una vez me miró a los ojos la que nos tocó, impaciente con mis preguntas, merecedora de una buena nalgada en su culito apretado. cálmate, me dice eLLa tranquila, riéndose. mira como hay gente, es buena señal, dice. y sí, todo estuvo muy rico y comimos con hambre abierta, que es como único se debe comer... en resumen, nos tiramos por los clásicos, ah, pero el arroz  verde con camarones, azuquita deliciosa a pesar de estar ensopaíto, que yo lo prefiero desgranado. se lo dije a la camarerita, que entonces, y sólo entonces, dejó que una leve sonrisita se asomara a su boquita protestona. cabrona, pensé, pero eLLa me contuvo.

entonces, recomendado queda el lugarcito, que aunque miniatura y apretado, sirve abundante, relativamente económico que no barato, y bueno, muy bueno. y al que le gusten las camareritas peruanas sádicas, pues eso, que allí abundan. 

malpasosENdúos

amigovioYfollamigo

rebate debate con la lengua, qué ricura

la RAE incorpora nueva palabreja... amigovio, y los españoles quieren incluir entonces follamigo... eso, a contaminar la lengua, coño... que se deja, que se deja

en el El mundo

10.23.2014

leicayami

pues para el que no lo sepa, esta ciudad-ella tiene una milla de los milagros. cosas veredes, Sancho. por lo tanto, después de hacer mil malabarismos con un viejo por aquí y otra vieja por acá, tejiéndome una peluca de paciencia gris y encajándome gafas oscuras, que no opacas, fui a la milla de los milagros a pagar el teléfono, que entre tantas cosas que hacer, socorrer, salvar de la pudrición humana, se me había olvidado. 

es que no doy abasto, me digo de pasada pensando en mil detalles, todos en vano. porque la vida... y cada uno de ellos, mis planes y esquemas para facilitar esto y aquello, en vano. yo subida en el podio del razonamiento, puliendo esquirlas desprendidas, en vano. yo desperdiciando años, en vano. entregándoselos a ellos, que me los dieron todos, en vano, en vano. sí, porque todo esto es en vano, las idas y venidas tragando humo de cenizas y atorándote de furia, despecho, rabia contra esta vida y su despelote, constante... entonces, en vano y de manera colosal entonces, mi fracaso. y sí, entenderlo como lo sé, inteligentemente; saberlo como lo veo, con claridad venir hacia mí, es lo peor. but if not me, quién y de quién y por quién... y no siempre fuimos esto, no.

pero no doy abasto y me lo siento, aplastante. y salgo de la tienda esquivando vendedores insufribles que me quieren encasquetar otro teléfono más. váyanse a la mierda, casi les grito, irritada, irritable, pero no. soy más que esto, me digo, mucho más. y me río de mí misma, viéndome en el reflejo del ventanal. es que si no tú quién, y que me ría --me digo-- es buena señal. además, mira mira mira, es un día espectacular sin una nube en el cielo y circula una leve brisa. demos gracias, pues, me digo, que estás en la milla de los milagros. demos gracias al unísono, yo, ellos, y todos los demás aún en pie, tremendo milagro. y decido darme un paseíto, mirar gente, ver qué hay de nuevo por acá. por este submundo de un mundo que no es mi mundo, pero casi y voy, como siempre, lenta y densa, observadora. así un rato hasta que vislumbro el punto rojo de un letrero que me llama la atención. Leica. como no veo bien, y las gafas oscuras que no opacas... me acerco más, porque como que no me lo puedo creer. a Leica store? pues sí, tremendo milagro. una tienda que vende cámaras Leica, de las más deliciosas y caras del universo, en mayami, pobretona tierra de nadie y rica lavandería de dineros sucios donde todos los fugaces vienen a reinventarse. enchapados y envueltos en nuevos tules, siempre. bah, en serio, que no me lo puedo creer, ¿venderán algo ahí? me digo caminando en medio de un sinfín de tiendas cursis de utensilios para novias, bodas y divorcios, una tienda que vende el fino invento de un inspirado Ernst Leitz. increíble, indeed, la milla de los milagros. 

curiosa entro a la inmaculada tienda donde reina el silencio y una jovencita, sentada al fondo, surfeando la internet, me recibe, contenta de hablar con alguien. termómetro infalible la ansiedad del vendedor cuyo día es un ciempiés de horas inmóviles. just let me know if... sure, just admiring the wares. unos cuantos modelos de Leicas novísimas y preciosas enfundadas en mágicos plateados descansan en mini vitrinas. sin precio, claro. todo de muy buen gusto, fotos enmarcadas colgadas en las paredes, asientos minimalistas. rojo y negro por doquier. me acerco a la joven. saludo y en mi mejor voz amable le pregunto que cuánto tiempo lleva la tienda abierta. ah, really, digo sin escuchar. recito que me sorprendió ver una tienda así ahí, en la milla de los milagros para novias ingenuas. la nena sonríe, in the know. me dice que hay varias en el país. la consabida de nueva york. una en san francisco... pero ¿en miami? insisto... ¿venden mucho? duda ella en contestar y esa es mi respuesta. veinticuatro al año, al público mayamense, sería un gran logro. dos al mes. pero la nena ya contesta, servicial... como todo en esta ciudad, me dice, we mainly cater to the high end Latin American market, where there are no Leica stores. ni nada de todo lo demás. ah, claro, respondo. makes sense, digo, but of course. le pregunto entonces por las fotos que cuelgan. well, we have exhibiciones, y presentaciones, casi siempre de fotógrafos locales, dice. me pregunta ella de dónde soy, por el acento y porque me quiere apuntar para invitarme a las presentaciones. ah no gracias, le digo, no estoy siempre aquí, ni allá ni en ninguna parte. well, you can follow us on facebook, añade sonriendo. ah, claro. y mientras miro un catálogo, me dice cuál es la próxima presentación, por si estoy y me interesa. achico los ojos y le pido permiso para ir al baño. porque tengo que marcar cuanto baño hallo en mi vagar. es una manía muy importante, me digo, para cuando sea homeless y tal. 

sentada en el toilet del baño, inmaculado, hojeo un panfletito. y pienso en todas esas torres de vinilo blanco y balcones azules frente al mar, todas iguales, desafiando al gigante dormido. ¡al mar! sigan, sigan cuqueándolo, drenando y dragando por doquier cuando se despierte, se van a tener que tragar tremendo cable marítimo. y arena, mucha arena. y torres, torres, museos, museos, tiendas, tiendas. porque todo esto para quién, ay para quién. 

y salgo del baño, manos limpias y todo, y me despido de la nena, muy amable. dejo atrás el frío acondicionado de la tienda y me voy caminando, en medio de un día espectacular hacia la vida --gris y torpe, que me espera. voy pensando que tengo que buscar mi Leica vieja, antique ya casi, quequiénsabedóndecoño está guardada, sumida en el silencio del olvido del closet ese que cada vez que lo abro, explota en vahos siniestros. na, mejor, no, que la recuerdo mejor. como todo lo demás.

miraClestarship

quellaBestia


ma che, ma che! sei ancora ceica? non vedi li quella bestia?
Sofía?
eccola, Sofía! bestia!

10.22.2014

amiChe


Gina e Silvana ... amiche 
ma che dice, cara, non vedo niente
ma ci lo ho indicato, cara
ma che?




regnavaNELsilenzio

DeMonstrorum



Fortunio Liceti (1577-1657) Italian philosopher, doctor and scientist, author of De monstrorum causis, natura et differentiis (Of the causes of monsters, nature and differences) documented the many “monstrosities” and deformities reported in nature.

more@dangerous minds

10.17.2014

pecesTeRRestresYhermafroditasACUÁticos

cuando yo dormía con peces terrestres
y hermafroditas acuáticos 
despertaba húmeda y seca 
mi boca hecha un pingajo henchida la lengua 
de aguijonazos inesperados recubierta 
de brillantina malva y disparates rojos 
entre gatos cojos y un pirata maricón 
pajeándose en el balcón su bello pene 
limón citrón marrón la sangre
apretándola gota a gota 
como rocío entre sus piernas

y allá afuera 
traqueteando por los rieles ratas y curieles 
perros satos y hermafroditas a cada rato
que conmigo se acostaban cuando yo 
me permitía aspirar polvo lunar por el placer 
de su arena falsa la sensación quicksand 
y el lavatorio 
de ácidas burbujas de jabón 
imaginándomelo todo entrando en acción 
veloz yo entre tantas marionetas inquietas 
y piñatas para la explosión

mientras las ventanas abiertas 
a los ruidos del planeta
los peces terrestres limpiándose las escamas
los hermafroditas acuáticos en bikini a rayas
gritando en pleno narcisaje mírame las tetas
míramelas y caían en pico las estrellas
como si conmigo nada de aquello fuera ni tóxico
ni dañino ni espeluznante ni de ahora en adelante

cuando yo dormía entonces 
pesadillas a colores la textura y el contraste 
entre promesas y desastres
en aquella pecera de vidrio blando 
abundaban los cuadros y se multiplicaban
los círculos polares 
yo enfocando afocante en el hielo
resbalando deslizándome
atrapando peces terrestres en la boca 
y singando en la niebla del frío
con hermafroditas acuáticos 

texto y foto © om ulloa


boWien'



BowieIS @ chgo's MCA

10.14.2014

élyoCONosotros

papipapúpipo por qué otra vez. arrebatados del miedo solos tú y yo. yo que no quería estoy aquí porque un día fuimos más que todo esto que nos consume en vano en medio de miserias humanas. porquerías. tú tan lejos de aquel que fuera gigante de mis sombras. yo tan cerca de las sombras. tú mi tormento. por eso. sólo porque una vez fuimos mucho más que este absurdo de vida. esta pesadilla sin sueño. y pido que puedas, otra vez, pero sólo por tu bien. tú tan inmenso de mi mano vamos. y estoy aquí, aunque no quisiera. pero estoy aquí. en fragmentos porque entera qué es eso. y lo mismo lloras que te ríes que me odias que me quieres. y no queremos estar. aquí. pero hubo una vez que todos queríamos estar. dar. besar. gritar. gozar. por eso. porque tú más que nadie yo. y ella trémula, silente. yo que grito y me desmorono yo que soy tu imagen terca. tu doliente tortura. y no quiero serlo. pero estoy aquí. porque cierro los ojos y sé que fuiste otro. y me alzabas en el aire para que el chorro del agua chocara en mi barriga. y me decías mela-mi-mela y te reías porque la vida era eso, entonces, un delicioso chorro de agua fría. porque llegabas en la madrugada cargado de peces, contrabandeados, y me besabas antes de irte otra vez, a buscártela. túdetodo con tus manos inmensas. queriendo ser un hombre de bien. por nuestro bien. estar. y así, un día y otro. hasta llegar a este hoy. tuyo y mío solos. ella manojo de nervios sueltos y mirada opaca. muertos de miedo. en silencio. chorreando furia los dos. mirándonos sin apenas conocernos. pero una vez fuiste mi punto de partida. mi caballo loco. mi cliente de peluquería. ¿con cerquillo, papi? comotúquieras. mela-mi-mela mi sol mi churro caliente mi palitroque crujiente mi jamonada en aquel mercado agarrada de tu mano abriendo surcos en la vida. mira mela. dónde papi. porque una vez fuiste mucho más que todo esto que nos consume en vano, estoy aquí. mirándote a mi pesar.  con pesar otra vez contigo y el miedo. aunque no quiero. papipapúpipo. que todo sea por tu bien que no el mío aunque yo también. quiero. mi bien. estar.  y no este miedo, no. este miedo no. otra vez no. 

mundoSelf


10.12.2014

enelbalcónAQUEL


párate en el balcón un rato y déjame leer. las hojas del periódico tiznan las yemas de mis dedos. ella se ríe a carcajadas. no, que si lo hago me voy a desnudar. levanto la vista del periódico de mala muerte que tizna mis dedos con noticias carbonizadas. la miro linda y fresca, con ganas de joder. se sonríe pícara y sé que está ansiosa por hacer maldades. se siente liberada de tabúes y cortinas gruesas. corridas, siempre corridas. dale, a ver, le digo. empieza quitándose la blusa. de flores que cae despacio sobre el parquet. queda en sujetadores negros y sus senos duros brillan blancos. me río bajito. dale, sigue. se quita la falda. negra. vaya, y claro que lleva sayuela. de encajitos negra. y su melena también negra se mueve y cae cuando baja la cabeza y se la quita, la sayuela. me enderezo en la butaca, dejo caer el periódico de mierda que me ha puesto las manos negras de cenizas. me echo hacia delante. viste, lo voy a hacer, dice agresiva y empieza a quitarse las bragas. negras. estás de luto, bromeo y me mira fija. adelantándolo todo estábamos. ve y abre el balcón, le instruyo. voy. da unos pasos y lo abre, el balcón aquel. del hotelito oscuro. para templar, el hotelito perfecto para templar. a ver, qué tú crees, lo hago o no lo hago. hazlo, le digo riéndome, hazlo... quítate el ajustador. y lo hace y cimbrean sus tetas de carne blanca y dura. me echo hacia atrás en la butaca y la veo moverse ya por el cuarto, como bailando, sólo en tacones. claro, tacones, que nunca se los quita. yo admirada y ella baila y su melena se mueve y me mira, aguda. es tan hermosa, lo sé. una diosa, me digo, yo tan atea. cruza el ventanal del balcón veloz. una, dos, tres veces. y zas, sale. desnuda y en tacones. y se inclina y me regala un paisaje de nalgas. suspiro profundo hasta quemarme las pestañas. un paisaje de nalgas, le digo. y se ríe, ella desnuda en el balcón. se ríe a carcajadas lentas.

balcOneandO

10.08.2014

mividamiamormicielomiquerer

mividamiamormicielomiquerer me espolvorea la voz. psssst. entre las pestañas la veo desdibujada. cariñitomividitaamorcito. y me toca leve. es una voz dulce y tintineante, grácil. me gusta su eco y su tacto. escucho campanitas de pulsos y joyas varias. no puedo abrir los ojos. no quiero. está cansada, la pobre, dice la voz como si recitara y siento que el cojín del sofá donde estoy desmadejada en hebras se hunde. aspiro el dulzor de su perfume potente. aromafloralfuerte. añejado en botellitas de vidrio pesado. ayquépelomáslindotienes, dice la voz varias veces. tal vez entre susurros de aprobación. respiro profundo con los párpados cargados de sueño. apenas me golpea la cabeza un rayo de sol y lo siento tibio en el cráneo en medio de la salita fría. me muevo torpe acurrucándome en la esquina. con los ácaros que allí viven en constante movimiento reciclándose entre el polvo polillas en busca de luz. como yo, aun dormida. y ella y su voz de cristal rajado se me acerca. de dónde viene tan frágil. mividamiamormicielomiquerer repite con su rostro chiquito cerquita al mío. es una voz dulce pero vieja, finita pero no aguda. es grave, casi grave, escucho. mis pupilas rotan y no quieren verla. de pronto siento su mano delgada sobre la cabeza. pasándome la mano sobre el cabello, sus dedos. quiero abrir los ojos y no puedo. me pesan tanto y no puedo ubicarla, su cuerpo ajeno. la mano me sigue acariciando con gestos suaves adentrándose poco a poco en mi melena. hebras de plata desmadejadas, la siento con sus uñas rozarme. y de pronto la vocecita, lenta y bajito, profunda y húmeda empieza a cantar. duermeteminiñaduérmetemiamor... dentro de mis párpados se forman burbujas. azules, tenues. se me afloja la mente y se deslizan derretidos los pensamientos. miento y pienso y voy cayendo lenta en la mano temblorosa que me cosquillea la cabeza jugando con las mechas de mi pelo, sus dedos finos trenzándomelo y luego separándolo. tequisecompararcariñomío. y las olas a mis propios pies me arrastran. québonitopelotienesmividamiamormicielomiquerer, repite la vocecita entre estrofas de canto. ausenciaquieredecirolvido. hace pausas y respira con dificultad. pero luego sigue, tranquila y tierna. cimbreante casi ella con su voz en alza, creando ondas entre las olas. mi cuerpo se hunde más en el cojín de arena mojada, profundo cae casi sobre la tibieza que ella emana, como si fuera un rayo de sol. trazando sombras a mis pies. sombras móviles entre las hojas muertas del framboyán morado. mis pies chiquitos matando hormigas. mi lengua viva alargando el dulzor quemado del coquito, eterno símbolo de libertad, haciéndolo durar. inigualable sabor, todaunavidameestaríacontigo y los finos dedos de la mujer vieja me raspan la mente. sinuosos y fuertes. floto en su regazo que emana vapores. nubosidades de aromas. perfumerías y alucinaciones. líquidos extractos de las flores muertas que entre mis dedos juegan a ser vivas. moradas blandas podridas. necesitas dormir mividamicielo. y me acaricia el pelo despidiendo vahos y canciones viejas, la mujer. una mujer. ella. necesito un orgasmo agrietado contesto apenas dormida con voz de niña ida a buscar ilusiones perdidas. grítalo dice, y la mujer se ríe, cómplice desconocida de súbito sirena anfibia de cola dura. de melena negra y ojos transparentes llenos de burbujas. azul tierra verde cielo castaño mar carmesí. y canta contigoenladistancia su voz ajada de penas y sueños. miamormiquerer susurra lenta. mente. qué linda es, hermosa diva en plena ópera mientras sus dedos transitan mi cuerpo desmadejado en brillosas hebras plateadas. la brisa en mi pelo negro bajo el framboyán morado nos mece y en sus dedos fuertes lo sostiene, color de plata casi blanca mi pelo negro ya todo yo sin mí en sus manos finas y fuertes. entre aromas exaltados por el murmullo del mar que entra y sale de mi cuerpo que no tiene voluntad. y me voy y vengo resbalando sobre el cojín enchumbado de arena mojada. la sal en los labios ella me besa caricias de sirena, escamas de carne cola con nalgas torso con tetas, repleta de ella susurrándome canciones de cuna coja. y me arropa. me abraza. su rostro sin huellas se pierde en mi pelo, aspirándome. qué delicia tibia su aliento de menta y entre sus senos blandos ráfagas de albahaca. y en mi boca, dando vueltas entre mis dientes, flotan los fragmentos. del amor de un día de invierno y apenas una noche de verano. del querer combustible posesión en constante erupción. del deseo turbio y ronco. y me lanzo desde el borde de donde cuelgo hebra enorme, hilo suelto sin principio ni fin. entre sus dedos ella me atrapa. me aprieta. me textila tila tila y me contraigo ojos cerrados pesados de sueño, la boca abierta de stupor. ay el clamor que se despide de mí y entra en ella. ella, ella, ella, ella, ella quiénsabequéfantasmaella me sostiene fuerte en la palma de su mano casi abanico. cerrada en su puño quedo desmadejada. todos mis hilos sueltos entre sus dedos mojados. mientras durante siempre me canta una entrecortada canción de amor infantil. versos de cuna yo dormida en su cama catre mar abierto y rayo de sol. y ella ligera se esfuma entre mis piernas mividamiamormicielomiquerer...

todaUNAvida

10.06.2014

deLLaDAeL


South Loop Snowfall from Nicholas Felland on Vimeo.

me dicen nevó en Chgo este pasado fin de semana. un polvito apenas que ya anuncia lo que viene. el ciclo de la vida. y yo aquí sentada bajo una mata de uvas caleta escapada del sol. abusivo e hirviente. yo aquí en la sombra ida de los pasillos fríos. mirando el mar pensando en su profundidad oscura, silente. y cierro otra vez estos ojos que no me pertenecen para pensar Chgo nevado, mudo, hermoso. gente joven que se amaba, sueños que no dudaban, la magia y luz del reflejo y su capa de casi espuma blanca. me dicen nevó en Chgo y mi espíritu casi ido se eleva sobre estas olas a mirarlo todo de lejos. qué lindas se ven esas calles del south loop, mis calles. ese tren elevado, mi tren. esa nieve floja, mi nieve casi arena. ves, contesto al mar, tan sumiso y gris en esta bahía llena de cenizas cubanas, nada es más real que el recuerdo. tú en varadero, nada más bello. esa nieve leve y tierna colgada de lo que fuera alguna vez mi lengua, nada más tibio. y suspiro aromas de yerba cortada y salitre estancado. se oyen campanas de la ermita al lado. y en mis oídos el incesante chacachaca del tren elevado. y del otro lado habla la gente, mi gente. sus jerigonzas de siempre. y no les pertenezco ni más ni menos que al hombre que lucha su vida, otra vez, a mis espaldas. y quiero huir. sin salida. frente a mí el mar, líquido y profundo. en mi mente la nieve, resbalosa y traicionera. yo que tanto lo amo, almar, a él aún no puedo entrar. Yo que tanto la amo, mi ciudad nevada, a ella no puedo regresar. y sólo puedo escapar aquí, sentada frente al mar cuando me dicen que nevó en Chgo. un polvito apenas para principiar este otoño bajo la sombra de uvas caletas. 

cantoAeleguá