ed. vocesueltas






del cuento El mero mero: Raúl Dorantes 
El ruido del motor hace temblar la tubería, y del techo y las paredes parece brotar más incisiva la humedad. En el centro, al ritmo del choque de los metales, Rhoana no deja de envolverse en el plástico mugriento. Desde el rincón de piedra, Fabián observa los giros de Rhoana, el vendaje descendiendo en espiral, su cuerpo reptando ahora entre los huecos que hemos dejado las dos docenas de asistentes. El cable ya libra las corvas, chicotea en las pantorrillas y de un tajo se calma en los tobillos. La performista entonces cae, serpentea un poco más y se va apagando al compás de los pistones.

“Qué chido”, dice alguien, y todos le agradecemos con un aplauso por este breve Homenaje al automóvil. ...


del cuento Traslado desapercibido: Bernardo Navia
Debo ser un poco tonto también, creo, porque no entiendo nada de nada. No sé qué hace el cartero parado ahí, mirándome con cara de espanto, sin hablar y sin entregarme la carta y tampoco entiendo por qué, si yo estoy aquí, parado frente a él, esperando la carta, también estoy allí, tirado en el piso, como mirando al bobo del cartero y también mirando a ninguna parte y no sé, como con rosas, rosas rojas brotando de mi frente.



del cuento Último recurso: Fernando Olszanski
Estaba nervioso. No podía escapar de su perseguidor. El acoso del otro hombre era denso, riguroso, implacable. Días. Meses. Años. Seguro de sí mismo, cruzó miradas con el tipo del espejo. Ambos sonrieron. Acercó la mano hasta la perilla y apagó la luz. Matar nunca había sido tan fácil.



del cuento piña, mamey y zapote: om ulloa
...con las manos en las caderas, recta y firme, dándole la espalda al recuerdo que me trajo aquí, a la punta del pie del zapato rojo con tacón fino con que acaricio la longitud de sus piernas abiertas tragando buches de su aliento teñido de luz, quedito aspirando su vida viva que me hace falta, tanta que me falta el aire ya porque me tapan la boca con gasa ausentándome de la atmósfera cotidiana mientras me calientan el pellejo con velas, que por seco y viejo se les enreda entre las aspas del ventilador que no quiere parar, que no le da la gana de parar su leal giragira para mantenerme fresco y pensante mientras ella murmura en una esquina, mirándome perpleja, vaciándose en un pañuelo de seda y flores, y que no, que no, dice el gallo y se alborota y espanta a todas las gallinas que vuelan bajito a ras del sueño y caen, pesadas, sobre el suelo embadurnado de mierda y de polluelos abortados y el olor a porquería me trae encima el barullo de la vida...

 (grabación cuento completo)



a la VENTA @ amazon



Grabaciones de presentaciones:
  VOCESUELTAS A VIVA VOZ


www.wbez.org


Revista contratiempo @ the Chicago Cultural Center
(omu @ min 46:05)

Reading in Spanish / A bilingual panel

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