te lo dije un día y no me creíste. la mordaza aprieta. sonreíste y caminaste hacia otro lugar. la mordaza aprieta y asfixia como esas tiranías tan nuestras que siempre nos empujan fuera y lejos de lo nuestro. la mordaza aprieta aún ahora que soy polvo de cenizas y arena, pero no por eso se me quitan las ganas de hablar. y quiero, aunque tome el tono prestado de quien me lo otorgue. recuerdas que soy cuentista, ¿no? ¿en serio que no te acuerdas? mira, ahora soy yo quien sonríe, te da la espalda y camino hacia otro lugar. es que la mordaza aprieta. por eso me la quiero quitar. para hablar. qué simple te debe parecer ese verbo intransitivo, y no intransigente, que conste. articular, proferir palabras para darse a entender es la definición, que yo de esas cosas sé. la acción de hablar, tan básica como comer, tan vulgar como cagar, tan necesaria como coger, tan imprescindible para comunicar lo que somos. por eso hoy, que me brindan esta oportunidad, con lujo de detalle voy a hablar de lo que dejé de contar porque se me cruzó aquello tan inoportuno. y la huída de la vida te la podría describir como ella misma, efímera y cagada, aunque en vez de moscas sientas cuchillitas de vidrio en la garganta porque se te va la voz y ya, quedas silente. te sorprendes y no lo entiendes por largo rato. te das cuenta de que ya no estás pero sigues siendo en lo que dejaste. la misma vaina de siempre en el ser y en el estar. ése es el truco. estar en las cuartillas a medio escribir, en las fotos, enredado en el pelo de ella, en la memoria de los amigos, en los ojos claros de las niñas. ser lo que ya no puede hablar, articular, decir, decidir. y la muerte es una mierda, te repites cuando quieres consolarla, a ella. cuando se te ocurre el final perfecto para aquel relato que nunca terminaste. irónico, pero aquí se tiene la mente muy clara. despejada. por supuesto que me estoy riendo, qué piensas. yo sigo siendo el mismo, afilado y mordaz, noble, inmoral y berraco. eso es lo que confunde, que sigues siendo y te manifiestas a través del movimiento leve de la cortina, o acumulándote en una esquina del jardín como hierba mala que se niega a desaparecer. así es, no es mentira. tal vez sea cuento, que es hermano de la mentira, pero mucho más intrigante y analítico. y es que soy cuentista, ¿o es que no te acuerdas? claro, claro que no, porque te crees con derecho a la mordaza que aprieta y asfixia, aunque ya te lo dije antes. y aunque tu mano sobre mi boca sea de seda y tul, con sus milésimas de agujeritos para filtrar lo indeseable, es una mano sólida sobre mis débiles labios de cenizas. el tacto es suave y estremece el sentido, que las cenizas fueron tronco y extremidades, no olvides. pero no me deja hablar, que es lo que quiero. articular, proferir palabras para darme a entender, prolongarme, sembrarme en semillas, escamar todos mi peces, mirar por la ventana del agujero de mi cuerpo el reflejo que la vida dejó, deja, dejará frente a mí. ¿no te acuerdas? lo dije muchas veces, te lo conté, que eso era todo lo que quería hacer. hablar. lo dejé escrito, todos lo saben, que yo era cuentista. y ahora, ya ves, no tengo voz para decirlo, por eso agarro la de ellos, que me la brindan. el vidrio en la garganta me silenció, pero tu mano sobre mi boca me asfixia como una mordaza fina, con todas las de la ley. y cuál será peor, me pregunto en conclusión, la que me mató o la que me censuró. ¿qué piensas? dime, dime tú, que puedes aún hablar y pretendes hacerlo por mí.
© om ulloa
de la colección de cuentos
Vocesueltas: Cuatro cuentistas de Chicago
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9.15.2013
8.10.2011
no me salgas mariquita

hoy en t u m i a m i b l o g
ya. cállate ya que me tienes loca con tanto chachareo carajo bla bla bla nunca te han dicho que el silencio es oro verdad y ya cierra el pico un rato que yo no entiendo para qué dices todas esas barbaridades si nadie te hace caso aquí todo el mundo sabe que estás medio loco porque eres sietemesino y que repites las cosas como el tipo ése de la película ésa con el actor ése bajito con cara de comemierda porque la verdad que los actores de las películas americanas cada día son más feos qué va ya no son como antes y tú igual bla bla bla todo el día desde que te levantas hasta que te acuestas aunque te dé tilo tilo y tilo a toda hora tú sigues bla bla bla gua gua gua llora y jode chilla y patea y yo oye niño estate quieto y no des más vueltas que me mareas avemaría qué inquieto me has salido eres un trompo loco tú si que no te pareces a tu padre que hay que sacarle las palabras con un gancho y ni siquiera así dice ni pío pero joder lo que se dice joder sí jode porque ése cuando habla es para criticarlo todo que para eso sí sirve el sangrón de tu padre y bueno ya cállate ya que si no te voy a dar un soplamoco que vas a volar como matías pérez muchachito de mierda que eres un tremendo sopenco déjame lavar en paz que mira todo lo que tengo que hacer que yo no tengo criada ni nada que se le parezca aquí en medio del primer territorio libre de américa que encima de trabajar en la calle por unos pesos de mierda toda esta familia desagradecida y fresca que tengo no me ayuda y después de llegar del centro de trabajo donde me paso el día contanto tornillos oxidados y pasándolos de una cajita a otra más chiquita tengo que llegar aquí y meterle mano a la batea y luego a la cocina a inventar comida de la que no hay y luego
12.09.2010
lecturasDEvocesueltas
Jueves-Thursday, 12-9-10
6:00pm - 7:30pm
Millenium Room, 5th floor Chicago Cultural Center
78 East Washington
Additional info - participating authors:
VOCESUELTAS A VIVA VOZ
Featuring a reading in Spanish and a bilingual panel, contratiempo presents for the first time at the Chicago Cultural Center...
7.17.2008
coming up...
"Performances y Monólogos con Aguijón"
Con textos de:
Con textos de:
Fernando Olszanski, om ulloa, Raúl
Dorantes, Febronio Zatarain y otras adaptaciones...
y
la actuación especial de: Marcela Muñoz, Oswaldo
Calderón, Benjamín Magaña y Janeth Velásquez.
Dorantes, Febronio Zatarain y otras adaptaciones...
y
la actuación especial de: Marcela Muñoz, Oswaldo
Calderón, Benjamín Magaña y Janeth Velásquez.
8:oo p.m.
Donación sugerida $12.
Aguijon Theater Company 2707 N Laramie Ave. Chicago
Reservaciones - 773 -637-5899
Donación sugerida $12.
Aguijon Theater Company 2707 N Laramie Ave. Chicago
Reservaciones - 773 -637-5899
a cuatro voces en el amazonas (.com)

pulsen flecha para llegar a la selva de libros....
del cuento El mero mero, de Raúl Dorantes
El ruido del motor hace temblar la tubería, y del techo y las paredes parece brotar más incisiva la humedad. En el centro, al ritmo del choque de los metales, Rhoana no deja de envolverse en el plástico mugriento. Desde el rincón de piedra, Fabián observa los giros de Rhoana, el vendaje descendiendo en espiral, su cuerpo reptando ahora entre los huecos que hemos dejado las dos docenas de asistentes. El cable ya libra las corvas, chicotea en las pantorrillas y de un tajo se calma en los tobillos. La performista entonces cae, serpentea un poco más y se va apagando al compás de los pistones.
“Qué chido”, dice alguien, y todos le agradecemos con un aplauso por este breve Homenaje al automóvil. ...
del cuento Traslado desapercibido, de Bernardo Navia
Debo ser un poco tonto también, creo, porque no entiendo nada de nada. No sé qué hace el cartero parado ahí, mirándome con cara de espanto, sin hablar y sin entregarme la carta y tampoco entiendo por qué, si yo estoy aquí, parado frente a él, esperando la carta, también estoy allí, tirado en el piso, como mirando al bobo del cartero y también mirando a ninguna parte y no sé, como con rosas, rosas rojas brotando de mi frente.
del cuento Último recurso, de Fernando Olszanski
Estaba nervioso. No podía escapar de su perseguidor. El acoso del otro hombre era denso, riguroso, implacable. Días. Meses. Años. Seguro de sí mismo, cruzó miradas con el tipo del espejo. Ambos sonrieron. Acercó la mano hasta la perilla y apagó la luz. Matar nunca había sido tan fácil.
del cuento piña, mamey y zapote, de om ulloa
...con las manos en las caderas, recta y firme, dándole la espalda al recuerdo que me trajo aquí, a la punta del pie del zapato rojo con tacón fino con que acaricio la longitud de sus piernas abiertas tragando buches de su aliento teñido de luz, quedito aspirando su vida viva que me hace falta, tanta que me falta el aire ya porque me tapan la boca con gasa ausentándome de la atmósfera cotidiana mientras me calientan el pellejo con velas, que por seco y viejo se les enreda entre las aspas del ventilador que no quiere parar, que no le da la gana de parar su leal giragira para mantenerme fresco y pensante mientras ella murmura en una esquina, mirándome perpleja, vaciándose en un pañuelo de seda y flores, y que no, que no, dice el gallo y se alborota y espanta a todas las gallinas que vuelan bajito a ras del sueño y caen, pesadas, sobre el suelo embadurnado de mierda y de polluelos abortados y el olor a porquería me trae encima el barullo de la vida...
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