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8.11.2008

dipticubabox

arena sobre el mapa qué calamidad salpicó la cartografía de costa dispareja salada porcelana vieja mosaico terrestre clavado en el coral del corral de la jaula del mar
texto/fotos © sonomataumo

8.01.2008

mallamaya

texto-foto © sonomataumo
filtro fármaco de farola prendida con luz farruca
me acerco tanteo aspiro la farsa con fatiga
te veo me ves nos vemos nos vamos
ya ves, dices, nunca llegamos

7.12.2008

pescadofresco

se pesca...
se escama...
se limpia...
se lava en el mar...
se asa y se come...
© sonomataumo

7.09.2008

habanabox

fotos-texto © sonomataumo

chancla de chancleta chusma, iba pensando en silencio el sonido a coro y chiripitiflaútico de la che--nunca el del che--mientras el viejo ferry nos arrastraba por las turbias aguas del brazo de mar a la isla que prometía descanso y tranquilidad. chupete de chicharrón cacharro con chispa chanchullo de chirimoya, me dije una y otra vez para no escuchar el sonido ensordecedor del motor pero el ¡coño, chico! repentino del tipo que no paraba de hablar por su celular me hizo pestañear y mirarlo. era un mexicano sesentón de plata, con sandalias crocs, polo lacoste y bronceado cuidado en su piel blanca. a su lado el niño pijo de treintaytantos, cuate con gafas ray ban y pelo descuidado se reía y baboseaba con un eco de falso carajo, chico, coño.

ay, no, no estoy pa´esto... chachechichochu, me dije rápido una y otra vez tratando de no pensar en lo que se me estaba ocurriendo. cuando por fin llegamos, al bajarnos del ferry para hacer la cola y agarrar los taxicarritos, el viejo y el otro seguían cubaneando por el celular como buenos sangrones. entonces me pasaron por al lado y alcancé a escuchar fragmentos del parloteo... el viejo: "oye, chico, que sí llegó el material pero no los trabajadores..." el viejo hacía esfuerzos por escuchar con quien hablaba y repetía lo mismo varias veces. luego, tapando el mic del aparato, le preguntó al más joven que cómo se llamaba el tipo. éste, haciendo una mueca y abriendo los brazos levantó los hombros indicando ignorancia: "castro, no sé el nombre... es el xxx de raúl...." mi compañera de andanzas y yo nos miramos y dejamos rotar las pupilas en un espantado alabao, no puede ser... no entendimos bien lo que dijo el viejo, pero de sólo oír el nombrecito nos dio náusea. el sesentón, de fuerte acento chilango, volvió a repetir: "...que sí, sí, llegó el material pero no los pinchexxx ...tienen que llegar en el ferry de las 6:30... xxx" ya no pude oír más. me lancé en busca del taxicarrito con nueva ansiedad, pensando que esto era una broma de mal gusto.

durante la semana que estuvimos en Holbox no vimos más a esos dos fulanos, pero sí encontramos huellas de una presencia cubana en la isla, a veces un toque fantasmal, y no sólo en el hotel de lujo de Milanés y consorte, con sus cuartos de $200-$500 la noche y su menú de precios elevadísimos por simple comida cubana... siempre que salíamos por el pueblo hablábamos con camareros, tenderos, gente común que, una vez se enteraban o adivinaban nuestra nacionalidad, nos contaban historias de los grupos de cubanos que de pronto aparecían en la isla y de pronto desaparecían ... y nadie sabía cómo. también nos señalaron a varios residentes de la isla que en otra vida fueron cubanos: una joven negra que vimos varias veces pa´rriba y pa´bajo en su carrito de golf... alguien nos explicó que trabajaba en el hotel de Milanés; una mujer y un hombre que escuchamos hablar "en jerga cubana", pero con acento yucateco, mientras comíamos unos deliciosos tacos en una taquería casera, de ésas que la familia arma en el portal de la casa cuando cae el sol....

la mujer, entre mordida y mordida, le decía al hombre que con ella "si no se iba a meter fulano porque ella si que lo mandaba para el recontracoño de su madre en menos de..." mi socia de travesía y yo compartimos una nueva rotación total de pupilas mientras los mosquitos nos comían las piernas y nosotras nos hartábamos de tacos callejeros, grasientos y rociados de arena y salitre a apenas unas 300 millas de La Habana...

7.08.2008

fachacolor

con el mismo desparpajo con que los mexicanos abrazan sus colores "chíngame la pupila" , aquí van mis fachacolores de la la isla de holbox ....
fotos © sonomataumo

7.03.2008

isla holbox 2

cuando este pasado invierno vi fotos de Holbox en una revista de viajes, lo que más me llamó la atención fue que es una poco conocida isla del caribe mexicano. ya me había atacado la comezón en la piel y las ansías de isla caribeña en la sangre y empezaba a medir, a pasos milimétricos, mi acercamiento a otra huidiza isla... pero antes, exprimiendo tiempo libre del que no hay, empecé este blog de cubanías y boberías varias que me sirve de puente y oxígeno mientras consumo lo cotidiano, efímero, lo complicado y hasta maravilloso del vivir siempre fuera "del juego", en el limbo de un exilio auxilio, entre patrias varias... suerte la mía, claro, de ser tan multi y tan variada...

con la curiosidad picada, empecé a investigar Holbox y aprendí que era una antigua isla de piratas... vaya, vaya, me dije, aquí tengo que ir yo, pirata caribeña al fin...
indagando me enteré que Pablo Milanés es dueño de uno de sus más lujosos hotelitos, Casa Sandra. claro, eso no me sorprendió mucho. ya se conoce la hipocresía de los comuñangas, cubiches y de otras partes: mucho blablababa sobre los pueblos oprimidos siempre ignorando el propio, mientras de otro lado veneran el comfort que da la fula capitalista. aún así, decidí ir a Holbox para recuperar algo de mi Caribe a través de México, país que me cuadra a las maravillas.

el viaje a la isla, que en realidad es una península cortada en tres "islas" por brazos de mar, es largo. una vez que se aterriza en Cancún, alabao, sáquenme de aquí, hay que o volar en avioneta, coger guagua lechera o taxi carísimo a la isla... a elegir, según tu bolsillo. mi administradora compañera y yo escogimos lo de la guagua para estar cerca de la gente, y de nuestros billeticos también por ser lo más económico, pero el viajecito dura casi cuatro horas y las nalgas agradecen la llegada a Chiquilá, pueblo puerto desde donde se coge un ferry hasta la isla. allí esperan, en ordenada fila, los taxis del lugar: carritos de golf pintados de amarillo...
tropical yellow cabs! en la isla, con sus calles de arena sin asfaltar, sólo permiten carros a sus residentes, pero no para traficar por el pueblo. todo el mundo anda, turistas incluidos, en constante movimiento y a toda hora, en motos, bicicletas y estos carritos que son guiados hasta por niños. algunos ni alcanzaban el pedal. todo muy en línea con la actitud suelta y relajada de la gente del lugar, donde se siente muy buena vibra. los residentes viven de manera sencilla, pero contentos con su prosperidad gracias al turismo, en su mayor parte europeo, ecológico y mexicano. ya empiezan a caer estadounidenses, pero durante mi visita, los alemanes y holandeses abundaban. la gente bromea que los únicos que trabajan en holbox son los que vienen de afuera, ya que los oriundos pescadores de la isla vendieron sus tierras frente al mar a los aún pequeños hotelitos varios y viven de la renta en modestas casas.
pero toda sonrisa esconde su lágrima... otros de los pescadores holboqueños que vendieron sus tierras frente al mar andan en litigio con nada más y menos que... la Coca-Cola de México, que dizque les hizo trampita en la compra, nos contó un taxista, lo que justifica la presencia cocacolense por todas partes...

fotos-texto © sonomataumo

7.02.2008

ah, en isla holbox

acabo de regresar de unas tranquilas vacaciones en la isla holbox, en yucatán, méxico lindo y querido. ah, holbox... indeed.

es una otrora islita de pescadores, gente curtida por el sol, a gusto en el mar, cerca de él, aspirándolo. ahora puja allí el inicio de un turismo ecológico, pero esperemos que no cambie mucho.

durante breves días no hice más que mecerme en amplias hamacas, caminar por la blanca arena de conchitas, mojarme en las cálidas aguas, comer mariscos, tomar fotos, hablar con la gente por sólo escuchar su acento yucateco marinero, y leer una rara novelita de herman melville, bartleby the scrivener, que nada tenía que ver con lo que me rodeaba. mientras, mi compañera de viaje luchaba con otra de bioy casares que la tenía al borde del suicidio. vaya, que no le gustó la tarea... contrastes así siempre me han gustado.
la isla holbox está llena de extraños contrastes, gente, leyendas... ya les iré contando. tengo múltiples historietas que narrarles, siempre tergivesadas por la imaginación ruidosa que me domina, claro, e imágenes que compartir... mientras tanto, ahí les dejo la paz del caribe mexicano... olas, olitas de suave vaivén...
fotos-texto © sonomataumo