11.01.2013
10.31.2013
weirdTales
I hate Halloween. Detest the dressing-up, fake-scary behavior. The sugar overload for kiddies is very sinister. Si me quieres dar un susto, dámelo y pal carajo. boo boo to me, yo sola en el espejo. No haunted houses for me, con la mía basta, llena de fantasmitas a go-go. But the date gives me a good reason to feature Chicago´s own pulp horror magazine Weird Tales. The kinky covers were illustrated by Margaret Brundage in the 1930s, pretty avant-garde to have a female illustrator of such weird, funky, kinky stuff way back then.
10.29.2013
10.27.2013
Turbeville, now @ CasaNOname
i am a camera @ the aesthete NYT Deborah Turbeville, photographer (of fashion, but not really), dies at 81
DT created an interesting approach to photographing "FaSheOn" from the 1970s onward... rip
mrWalkONtheWildSide
Lou Reed dead at 71... Outsider Whose Dark, Lyrical Vision Helped Shape Rock ’n’ Roll
a dark, velvety rebel, indeed. all day long on the social networks, one could hear a deep vacuum of sorrow. this IS the end of an era for people in their 50's and over, who grew up listening to the alternative rock music created by Lou Reed, the Velvet Underground, Bowie, Laurie Anderson, TalkingHeads... we are old, and we are starting to die. 'tis a fact... oh what a perfect day to spend it with you...
el lado más bestia de la vida... versión de Albert Plá
missGodieDIDitAVANTmsSherman


Lee Godie, Chicago's best "impressionist"... doing "CindySherman wow-look-at-me-metamorphosis in the photobooth since 1968, way-way before LaSherman et al click-clit-click-femmes-fatales felt a-Sybil-like-rattling-vaginartist push them to pose their selfie-self in front of the mirror, one, twice, thrice... and again and again... ay, mirror on the wall, who´s the finerest of them all?
10.25.2013
casaCuboStairPorn
otra de mis manías --las escaleras-- ascender descender deslizarse por el pasamanos pasar la mano por el desliz de la proyectura entre peldaño a escalón de un eslabón resbalar subir o bajar a la arquiporno cuidando la grafía lenta y pura y recorrer el ámbito, descansar en el rellano relleno de espacio y en caracol el-leve-me-arrimo a un muro curvo y todo desemboca en nalgas de metal-madera-mármol... sublime por derecho esta elevación de orgasmo prolongado en las alturas arquitéctonicas de esta casa cubo... 
10.21.2013
cuenTipos instantáneos: trazoficción

trazoficción
después de tantos años, a brief enCOUNTER over a BOWL of soup empieza a ASCENDER de tal modo que recorre la dorsal moral, mientras le rozas sin querer la SPINE and your hand smoothly maneuvers el proceso de DESCENDER por el tallo STEM de las flores curvilíneas con petálos desnudados que, aunque casi marchitos, ya ves, take you to a TERMINAL trance in LIGATURE.
después de tantos años, a brief enCOUNTER over a BOWL of soup empieza a ASCENDER de tal modo que recorre la dorsal moral, mientras le rozas sin querer la SPINE and your hand smoothly maneuvers el proceso de DESCENDER por el tallo STEM de las flores curvilíneas con petálos desnudados que, aunque casi marchitos, ya ves, take you to a TERMINAL trance in LIGATURE.
© om ulloa
túSabeSquiénSoy
a very funky bilingual version of this Cohen classic, by Santiago Auserón, Juan Perro, lead singer of the group Radio Futura, the emblematic progre band of the 80´s CulturalMovida in Spain... yeah, aquellos tiempos de Pili, Mili y otras chicas del montón
CeliaGoogleDoodle
hoy Celia cumpliría 88 años. a la que siempre han querido negar (jaaaaaaaaaaaaaaa), hoy el mundo entero la va a hallar en su búsqueda... de la másOmenos verdad... so very fking appropriate.
10.19.2013
aliento
10.18.2013
tipitipitá

tipitipitá frenético carburo y combustible y tú cómo sabías tú lo que ibas a encontrar en el tipitipitá debajo de la losa fría un hormiguero bronceándose al sol of the dreamiest beach una muchedumbre debajo de la falda rota lamiendo la sal del sudor eructando el pánico del constante miedo a pesar de la risa siniestra en medio del charco carburo y combustible fósil a punto del tipitipitá diminuta pausa pudoroso intermedio merienda de pan con minuto y medio chez vous en la costa romañách el encierro de botes sin remos en lugares amplios de sol y agua y vámonos al compás del tipitipitá frenético fricativo provocador frenado como estas alas rotas estas llamas llanas que aún no aprenden a salivar en seco y tú cómo sabías tú dime si no pudiste llegar al cabo sin punta y flecha a la bahía estrecha a la desembocadura bloqueada del constante tipitipitá sísísí ya verás qué fácil será dejarlo todo atrás cubrir la arena con espuma el jardín con cenizas los árboles con escarcha la memoria con niebla frenética fracasada provocadora frenada como el rechazo del olvido del aviso de alerta y verás las sirenas de alarma las emergencias con puertas cerradas los nudos de soga anclas débiles en el mar en el coral en la precipitación oral de las palabras los gestos los modales las elocuentes mudas de ropa bajo la lluvia de chatarra plástica cachivaches metálicos gentíos lemas limas lomas mientras lames el tipitipitá constante el ruido frenético el ardor en las pupilas y tú dime cómo sabías tú lo que ibas a encontrar dime si nunca acabas de llegar
© om ulloa
10.17.2013
10.16.2013
10.15.2013
10.14.2013
secuelas de hijuelos
hoy, en Penúltimos Días y PilsenPortal
a finales de la década de 1980 viví en Nueva York unos años. veinteañera y atrevida, mi estadía en la gran manzana podrida fue resultado de un fracaso que me llevó eventualmente a otro. y tal vez a todos los demás. aun así, mi aventura nuyorkina fue tan memorable como disparatada y exótica.
durante esos años, con frecuencia iba a comer a un restaurante cubano que entonces se llamaba Havana-Chelsea, en la avenida 8 entre la 19 y 20, que quedaba cerca de donde trabajaba y por donde había varios restaurantes allá llamados chino-cubanos. el HC no era chino-cubano, pero tenía una camarera china-cubana que cada vez que yo llegaba con flores o sin ellas, me daba besos, me decía “mi niña”, “mi cielo”, “mi amor”. y si llegaba con los sinuosos muchachos con los que trabajaba, la china se alborotaba aún más. hablaba rápido, regalaba carcajadas por doquier, se maquillaba lista para cualquier kabuki improvisado y nos trataba con ese cariño cubano tan fácil y a la vez tan difícil. cuando pasaban unos días sin verla, la extrañaba.
un día que fui sola al Havana-Chelsea, había un hombre sentado en el mostrador comiendo y leyendo. era joven, treintañero, pero ya se sabía que iba a ser calvo. yo también leía mientras comía cuando se acercó la china y me agarró de una mano.
—ven, chica, para que conozcas a oscarito —me dijo y me arrastró a donde estaba el hombre y se sentó al lado de él. el hombre sonrió con timidez mientras ella me presentaba: —esta niña lee mucho igual que tú y a veces también escribe, como tú —y soltó tremenda carcajada, como que ambas acciones le parecían sumamente cómicas.
“oscarito” me extendió la mano y dijo “hi, how are you” mientras yo le daba la mía y le decía “hola, mucho gusto”. los dos nos sentíamos incómodos, ya que la china no nos había presentado por nombre. por lo menos yo sabía el suyo, aunque sin apellido, pero el hombre no sabía qué hacer ahora. le dije mi nombre, me disculpé y dije que sentía haberlo interrumpido pero que no quería hacerle un gesto feo a la china, que era tan cariñosa. entonces, viendo que yo insistía en hablarle español, me dijo con acento más puertorriqueño que cubano que sí, que la china era “buenagente”. me fui a mi mesa, seguí leyendo mi libro, seguí en nueva york. corría el 87. de vez en cuando me topaba con “oscarito” en el Havana Chelsea, y nos saludábamos con un gesto leve de cabeza o a veces entablábamos conversaciones breves y cordiales, casi siempre en inglés ya que él no se sentía a gusto hablando español. ya había publicado, pero tenía sus esperanzas puestas en una novela en esos días. nunca le mostré nada de lo que yo hacía, aunque me lo pidió un día, creo que por cortesía. yo tampoco leí nada suyo en ese momento. nunca le pregunté qué hacía para “ganarse la vida” ni nada personal. creo que ambos íbamos al Havana Chelsea buscando la calidez de las carcajadas de la china, su musicalidad al hablar y sus abundantes caricias verbales. además del cafecito y el picadillo, claro.
cuando anunciaron el Pulitzer de ficción de 1989, recuerdo leer la noticia de pasada y detenerme unos instantes en la foto del autor. estaba yo en Miami, en transición entre NY y Chicago, otra vez. achiqué los ojos y sí, comprobé que el ganador era “oscarito”. sonreí y me alegré mucho por él. no tenía forma de felicitarlo, pues nunca intercambiamos teléfonos. eventualmente leí el libro y luego vi la película. y como él lo hubiera puesto: “nothing, really, to write home about”, pero sí, en ese momento la noticia de su Pulitzer me pareció estupenda, que un cubanoamericano ganara ese premio tan importante. y que fuera él, “oscarito”, que era tan “buenagente”, pues mucho más.
y sí, fue gesto simbólico aquel Pulitzer que abrió puertas a tantos escritores “latinos” que escribían en inglés y creó lo que llegó a conocerse como la ola de novelistas de ascendencia hispanoamericana contando “the lives of immigrants adapting to a new culture” de la década de 1990 and beyond... ola cargadita de todo un poco, aún dejando secuelas y lentejuelas porque todas cantaban boleros, mambos o rancheras, pero en fin, simbólica e importante porque mojó la arena, tan seca entonces. y que un cubanoamericano fuera el surfista primero de la gran ola, pues eso, qué bueno. o qué malo, dirán otros, el “Richard Blanco” de antes de… bah.
ayer leí que “oscarito” ha muerto, de súbito, mientras jugaba tenis. wow, me dije sorprendida. y luego sonreí, porque coño, what a way to go, really. dándole a la bola, zas, para terminar de bailar el mambo, qué rico el mambo. dale, “oscarito”, descansa en paz. ojalá te encuentres a la china por ahí. © om ulloa
a finales de la década de 1980 viví en Nueva York unos años. veinteañera y atrevida, mi estadía en la gran manzana podrida fue resultado de un fracaso que me llevó eventualmente a otro. y tal vez a todos los demás. aun así, mi aventura nuyorkina fue tan memorable como disparatada y exótica.
durante esos años, con frecuencia iba a comer a un restaurante cubano que entonces se llamaba Havana-Chelsea, en la avenida 8 entre la 19 y 20, que quedaba cerca de donde trabajaba y por donde había varios restaurantes allá llamados chino-cubanos. el HC no era chino-cubano, pero tenía una camarera china-cubana que cada vez que yo llegaba con flores o sin ellas, me daba besos, me decía “mi niña”, “mi cielo”, “mi amor”. y si llegaba con los sinuosos muchachos con los que trabajaba, la china se alborotaba aún más. hablaba rápido, regalaba carcajadas por doquier, se maquillaba lista para cualquier kabuki improvisado y nos trataba con ese cariño cubano tan fácil y a la vez tan difícil. cuando pasaban unos días sin verla, la extrañaba.
un día que fui sola al Havana-Chelsea, había un hombre sentado en el mostrador comiendo y leyendo. era joven, treintañero, pero ya se sabía que iba a ser calvo. yo también leía mientras comía cuando se acercó la china y me agarró de una mano.
—ven, chica, para que conozcas a oscarito —me dijo y me arrastró a donde estaba el hombre y se sentó al lado de él. el hombre sonrió con timidez mientras ella me presentaba: —esta niña lee mucho igual que tú y a veces también escribe, como tú —y soltó tremenda carcajada, como que ambas acciones le parecían sumamente cómicas.
“oscarito” me extendió la mano y dijo “hi, how are you” mientras yo le daba la mía y le decía “hola, mucho gusto”. los dos nos sentíamos incómodos, ya que la china no nos había presentado por nombre. por lo menos yo sabía el suyo, aunque sin apellido, pero el hombre no sabía qué hacer ahora. le dije mi nombre, me disculpé y dije que sentía haberlo interrumpido pero que no quería hacerle un gesto feo a la china, que era tan cariñosa. entonces, viendo que yo insistía en hablarle español, me dijo con acento más puertorriqueño que cubano que sí, que la china era “buenagente”. me fui a mi mesa, seguí leyendo mi libro, seguí en nueva york. corría el 87. de vez en cuando me topaba con “oscarito” en el Havana Chelsea, y nos saludábamos con un gesto leve de cabeza o a veces entablábamos conversaciones breves y cordiales, casi siempre en inglés ya que él no se sentía a gusto hablando español. ya había publicado, pero tenía sus esperanzas puestas en una novela en esos días. nunca le mostré nada de lo que yo hacía, aunque me lo pidió un día, creo que por cortesía. yo tampoco leí nada suyo en ese momento. nunca le pregunté qué hacía para “ganarse la vida” ni nada personal. creo que ambos íbamos al Havana Chelsea buscando la calidez de las carcajadas de la china, su musicalidad al hablar y sus abundantes caricias verbales. además del cafecito y el picadillo, claro.
cuando anunciaron el Pulitzer de ficción de 1989, recuerdo leer la noticia de pasada y detenerme unos instantes en la foto del autor. estaba yo en Miami, en transición entre NY y Chicago, otra vez. achiqué los ojos y sí, comprobé que el ganador era “oscarito”. sonreí y me alegré mucho por él. no tenía forma de felicitarlo, pues nunca intercambiamos teléfonos. eventualmente leí el libro y luego vi la película. y como él lo hubiera puesto: “nothing, really, to write home about”, pero sí, en ese momento la noticia de su Pulitzer me pareció estupenda, que un cubanoamericano ganara ese premio tan importante. y que fuera él, “oscarito”, que era tan “buenagente”, pues mucho más.
y sí, fue gesto simbólico aquel Pulitzer que abrió puertas a tantos escritores “latinos” que escribían en inglés y creó lo que llegó a conocerse como la ola de novelistas de ascendencia hispanoamericana contando “the lives of immigrants adapting to a new culture” de la década de 1990 and beyond... ola cargadita de todo un poco, aún dejando secuelas y lentejuelas porque todas cantaban boleros, mambos o rancheras, pero en fin, simbólica e importante porque mojó la arena, tan seca entonces. y que un cubanoamericano fuera el surfista primero de la gran ola, pues eso, qué bueno. o qué malo, dirán otros, el “Richard Blanco” de antes de… bah.
ayer leí que “oscarito” ha muerto, de súbito, mientras jugaba tenis. wow, me dije sorprendida. y luego sonreí, porque coño, what a way to go, really. dándole a la bola, zas, para terminar de bailar el mambo, qué rico el mambo. dale, “oscarito”, descansa en paz. ojalá te encuentres a la china por ahí. © om ulloa
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