10.16.2008

contumbreve

Mujer devorando una pantera

Y se levanta, y el corazón del animal aún palpita entre los despojos, y ella hace ademán de limpiarse (la boca, el rostro, los brazos, el pecho), pero decide quedarse quieta y contemplar la escena un rato más. Un minuto, quizá dos, y luego volverá a sus quehaceres diarios (la comida, la ropa, la compra, los niños). Nada de eso importa ahora que sabe de lo que es capaz.


de Cuentos mínimos ∼ por María José Barrios, en Libro de notas ... pulsar título al blog de la autora....

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