4.22.2011

crisCross


no porque sea "religiosa", sino como recordatorio perenne del barbarismo humano, colecciono imágenes de la crucificación de Jesús, el llamado hijo de dios para los que así lo creen y lo aceptan.

esta imagen en cruz  la conforman varios dibujos (a tinta sobre cartulina, 27x21cm c/u) de la serie titulada "Jesus Yogis"(2008), del artista cubano residente en Chile, Alen Lauzán

(el artista me contó que los hizo a raíz de ciertos debates que cuestionan   la posición del cuerpo de Jesús en la cruz en la que fuera crucificado).

me regalé los seis dibujos el año pasado por mi cumpleaños. decidí enmarcarlos en cruz para condensar el efecto y la pieza final cuelga en mi casa. disfruto mucho esto que yo llamo CrisCross, tanto visualmente como la reacción que causa a otros que me visitan de vez en cuando.

ahí se la dejo, hoy más que nunca, como recordatorio del nunca extinto barbarismo humano en nombre de la religión(es)... y sus doctrinas (leyes)...

(la foto fue manipulada por mí... pinche la imagen para apreciarla mejor...)

2 comments:

Miguel Iturralde said...

Interesante este trabajo de Lauzán, trágicamente realzado por el tremendo montaje de las piezas que hiciste. A veces me pregunto, que pensaría Jesús ¿hombre/hijo de Dios? de toda la violencia entrelazada con su nombre.

Me interesa un poco la vertiente de que Jesús fue casado y no murió en la cruz, que fue rescatado vivo. Hace un tiempo, matando tiempo en el aeropuerto JFK, compré una novela por Antoinette May titulada "La mujer de Poncio Plilato". Es preciso desde el punto de vista histórico romano, por lo menos concuerda con lo que he leído sobre el tema. Y ella desarrolla fantásticamente dicho tema. También está Niko Kazantzakis con "La última tentación de Cristo".

Robert Graves, autor del fabuloso "Yo, Claudio", escribió la historia de un personaje que fue militar en el Imperio Romano de Oriente durante el siglo VI, "El Conde Belisario". El libro es denso y apabullante pero, al menos para mí, fascinante. Un dato que se me quedó grabado después de tantos años fue la lealtad que juraban los seguidores de los dos principales clubes hípicos de Constantinopla (recordemos el sitial de los deportes ecuestres en la vida romana), los verdes y los azules. Y aunque no recuerdo el color de cada bando específicamente, unos sostenían la única cualidad humana de Jesús y los otros ambas, la humana y la divina. Y apostaban furibundamente a su equipo, y también se mataban.

Buen tema para un Viernes Santo. Saludos.

MI

omu said...

exacto... que dirIa aquel q vino a salvarnos... de nosotros mismos, no crees? Gracias, MI, por tus visitas y fuente de conociemiento, que compartes con gentileza... abrazo...omu