12.06.2017

eLmarPorqueLmar

tan-tan-tan-tea la arena, espolvorea, chapotea luego me mira yo tirada en la hamaca y dice: "esabolita ¿son huevito?" 

no tengo ganas de hablar porque el mar. se va a secar. o nos ahogará ya pronto auguran y aquí nos vamos a quedar. enterrados en la falta. del fallo del mar. fallará el agua de la falta terrestre. sin la firmeza de lo acuático y lo blando de la tierra tierna dejaremos de existir. en eso pienso, como de costumbre optimista, y sin embargo he venido en busca del mar. de este mar, el más puro. para que me enchumbe porque quiero chupármelo, el mar y este silencio de salitre porque apenas hay nadie aquí, en la playa. una playa maya al amanecer. y de dónde salió ella, ellita, mascullo... pero la nena-linda-hermosa sigue preguntando con insistencia propia de la inocencia o con ganas de joder. que da igual.  SIGUE


es de piel morena, quemada como la mediamañana más cruel y chupa un pedazo de coco roto por las olas con una boquita tierna, deliciosa. mientras, me da vueltas levantando arena y salpicándome, sin querer queriendo. por qué me escogiste, pienso y la miro entre pestañas y sus ojos pronostican la inundación. negros, brillantes. porque el mar. ojos negros líquidos. princesita maya, cuánto te han hecho llorar esos ojos de profundos cenotes goteando por tu piel mestiza tan negro el sol. entonces, para acabar pronto y seguir meciéndome lejos de la aldea de escamas que se me avecina encima... porque el mar... voy y le contesto que no.   

"no, no son huevitos". y la miro seria, mis ojos densos casi verdes, hoy, acaparando mar y sol detrás de las gafas. "esas bolitas son los ojos peludos que los duendes marinos les sacan a las sirenas preguntonas como tú". y la nena-linda-hermosa grita despavorida pero se queda quieta, mirándome fijo. muy seria. ay, cómo eres capaz. por qué has hecho eso. porque el mar. la nena no se mueve. chupa ansiosa su coquito roto. no tengo nada que darle porque bajé sin bolsa. para no molestarla porque eLLa dormía ida en los brazos del cansancio, arropada y babeándose. y por qué piensas que la nena quiere que le des "algo" si nada ha pedido. y la miro. de pronto quiero abrazar a la nena-linda-hermosa. nenita que me mira enojada y seria. pero no debo. no debo no.

miro a mi alrededor. no hay casi nadie ni tengo un peso que darle. y dale con el darle, si ella no te ha pedido nada. las olas se rompen casi a mis pies y los de ella descalzos tienen dedos de uñitas pintadas de verde casi fosforescente. sonrío y pienso en el colorido alfabeto "chíngamelapupila" de la chilanga jocosa. la nena no me quita la mirada de arriba. she-demands-an-answer y no sé qué hacer. de pronto, todo el cortinaje de sus negras pestañas aletean apuradas y una sonrisa leve, casi una invisible muequita se dibuja en su boquita de labios rosas quemados de sal. qué linda es, la infancia de sus ojos negros. "¿ycomosáviaustéqueyosoyunasirena?" 

me río aliviada y levanto los brazos para señalar el mar. el mar porque siempre el mar. me le acerco en un susurro. "tevisalirentrelasolas rompiendococosconlacola" y se lo repito como estribillo de canción... hasta que se ríe bobita por la rima y sus dientecitos diminutos brillan blancos en su mestiza boca oscura de lengua rosada mientras se mece hundiéndose en la arena. un pie sí y otro no, un pie sí y otro no... luego protesta. se ha puesto seria y dice "peresmentirakesosonmiojos". es mentira, es verdad, porque el mar, y sin apenas darme cuenta le paso la mano por el pelo, negro y suave como una verdad olorosa a salitre, húmedo y grueso como el siniestro recuerdo que me trae. le digo que sí, con voz lenta y exagerada se lo digo. "es mentira porque tus ojos son los más lindos de todo el mar, sirenita". la nena hace un mohín casi coqueto con sus pestañas largas de abanicos y se empieza a alejar. pero a unos pasos se vira y regresa. me mira interrogante, sus ojazos negros casi cerrados contra el sol. 

"¿máslindokearielalitemérmei?" no la entiendo de una vez y se da cuenta. lo repite y lo expande, con impaciencia infantil, tachándome de lerda estúpida adulta. "¿miojosonmaslindokearielalitemérmei?" ah, ya, caigo. mientras ella hunde sus uñitas verdes en la arena y sus manitas hacen gestos de aplacarse el pelo azabache que la brisa mueve. "eres mucho, mucho, muchísimomáslinda", digo al fin. y ella sonríe todo dientes blanco y ojitos aún rayitas negras con pestañas sobre su piel caliente de tanto sol. me sonríe, caprichosa morenaza que va a ser un día cruel, y se va, dichosa por la playa. la sirenita maya con los ojos más bellos de todo el mar. porque es verdad. el mar siempre el mar.

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