4.19.2017

spArtAgordA

iF only were I a bit more like my lacónica gorda, pienso mirándola de soslayo. qué poco espartana ella, la de la rajita de sus globonalgas acumulando polvito gris. she is happy among the petraweapons on the cold marble stone, by the cup-of-guillotened-joes... why can´t I follow suit, entre tanta caja fosilizada. echada barrigona en la parrilla de la rejilla, la envidio. cualquier día te aso, le atesto mientras el ventilador encima me alborota el pensamiento del pelo. ni se inmuta y dejo caer el aparatico donde leo tanta mierda. nooo, mi gordita, me disculpo veloz, que la quiero bien. y sí, la envidio, satisfecha entre tanto petrifollaje de mausoleo. 

whyOwhy ArtThou YetSoFair ScolpitaDiPietra. se lo pregunto y ni se molesta en abrir los ojos. vetealamierda, que estás insoportable, hablando jerigonzas y lo peor, escribiéndolas...  SIGUE
sí, intuyo que lo piensa. entonces la viro, para que se joda, bocarriba como una tortuga atrapada en su caparazón. sé que odia que se le vea el pedazo de gastado terciopelo mostaza que le tapa el ombligo. lo sé porque, aunque prefiere andar desnuda, si se vistiera tendría muy buen gusto. já, ahora qué, le digo desafiante, parada enfrente y ella nada, sin reaccionar. además, sospecho que es ella la misma que se la pasa moviendo el trozo de pizarramarillenta, jodiéndome el arreglo, el diseño, la composición. porque va así, digo. y al rato, ella... no, va asao. toma, la vida, imagínatela y fizz-fizz, vaya. 

psssst, la oigo burlarse. sí, porque si alguien sabe de qué patiartísticaputa cojeo, es ella. y que me sepa esa debilidad es chantaje del peor. yo sé que le da risa todo el impulso obsesivo hacia la estética y todo mi rollo, por eso esa sonrisita socarrona que no se le borra de la boca. pero no, pronto voy y la pongo como va, bocabajo mostrando sus nalguitas cocopuff. y por la millonésima vez, voy y enderezo el trozo de pizarra y la miro de reojo. 

esta gorda y yo nos conocemos bien. tal vez más que esa otra gorda que me mira en el espejo, a veces. al contrario de ésa, ésta no me deja ir ni yo a ella. nos agarramos a tiempo. nunca se me ha perdido; me cuido mucho de que eso suceda. ni ha necesitado terapia, muy importante. a veces la he guardado, en el fondo de alguna caja. de las cercanas. vete al putofondo, coño, le grito histérica. cierto, pero al cabo voy y la busco. la saco de donde diablos la haya metido. de vez en cuando la baño y le quito el polvo. pero ya son muchos años, uff... décadas, y el rastro de tanta ceniza la va empercudiendo. pobre, ella que fue tan pura y blanca, tan de yeso fino con tan buenas intenciones moldeadas en su rechonchita circunferencia. ella, que anhelaba ir a parar a la colección de gorditas de alguna quinceañera romántica. 

y mira, mira dónde he venido a parar, me escupe. a las manos de una gorda cínica e insufrible. iF, le digo ignorándola, te blanquearas del todo con estos esfuerzos de aseo que hago contigo, cabrona, y le araño las nalgas con el cepillito, urgente el intento de despolvarla. la cosa es que ni me acuerdo cómo llegó a mí. sé que fue un regalo, pero... ¿de quién? el americano, cuando me visitó hace años, la miraba y la miraba. no decía nada, hasta que de pronto... me alegra que aún la tengas, dijo cogiéndola, a la gorda que entonces andaba por mi oficina, dándome la hora y posada sobre las buenas noticias. lo miré sorprendida. oh, ¿te acuerdas de ella? claro, dijo, y le pregunté quién me la había dado. se rió, como pensando que yo me burlaba, pero nunca me aclaró quién me la dio. tampoco se lo volví a preguntar. las dos posibilidades me venían bien, y a estas alturas no lo quiero ni saber. 

si la he conservado, pesada, polvorienta y contestona, desarreglando mis diseños y recordándome que debo sonreir más, tantas décadas, ¿qué me haría ya sin ella, tan... pssst? se lo digo, nada de spartagorda tú, tan suculenta y necesaria a mis ojos. no importa cuál fue la intención del regalo. ya no importa nada. ella no protesta, pero tampoco me abre los ojos. estoy casi segura que son pardos y risueños. cuando te beso siempre mírame, le digo cuando la levanto al aire y le soplo un besito, delicado y gentil, pero me los niega, sus labios de piedra, como todo lo demás. 

bah, sé que me quiere, aunque lacónica y demente. no le queda otra, tan de yeso fino ella. pssst, que sííí... pareciera decirme impaciente. te quiero igual, qué remedio, si no me dejas en paz dormir este pétreo sueño gentil en que me moldearon. cierto, y eso es lo que te envidio, gorda feliz. el molde pétreo y que adentro nada sientas.

4 comments:

Anonymous said...

Tu ten cuidadito que así se empieza hablándole a objetos inanimados. Andas con las nalgas subiditas

Anonymous said...

Con las nalgas subidas al cráneo sonorita y eso puede ser dañino para la salud mental. Ni hablemos de la salud anal

Anonymous said...

Jeje que linda gorda. Ya yo le hablo a mis gatos. Nada malo en eso.

sonora y matancera said...

sí, es una gordita hermosa y la quiero mucho. fue un gran regalo, aunque no logre acordarme quién me lo dio. saludos.