7.26.2016

tOdOsObra

esta mujer que tengo enfrente un día fue importante. en mi vida. ahora, que no lo es tanto, es obvio que esa fuerza superior que dicen rige el universo sabe lo que hace. 

el otro día, desayunábamos juntas. ha sido laborioso llegar a este peldaño conquistado a arañazos en la última década, en medio de tragedias y pérdidas para ambas. sin embargo, hemos perseverado porque borrar párrafos con mala sintaxis no es lo mismo que borrar capítulos enteros, por muy mal escritos que fueran. y aunque no nos guste mucho, sabemos que fuimos capítulo en los respectivos libracos de vida. el físico nos ha cambiado; las vivencias nos han marcado; se nos ha aflojado el ego, las expectativas, la carne y hasta la memoria. quién se acuerda ya de los dramáticos desplantes, de los intentos fallidos, de todo eso que nunca debió ser, y por lo tanto no lo fue o fue maltrecho. SIGUE


y así, en ese diner de mala muerte de vez en cuando nos miramos mientras hablábamos. llevamos años caminando con cautela en este intento porque negarnos sería inútil, y estúpido. cuando hemos corrido por ese puente y hemos tropezado, levantarnos de la mano después del golpe nos ha quitado gravedad. somos más ligeras, a medida que se acumulan los años. sobrevivientes... ella sabe que estuve allí cuando hizo falta. a cambio, y a su manera, ella también estuvo. el fin del capítulo va a ser aburrido. eso sería bueno, positivo... 

a veces me parece pesadilla, digo mirándola... esas vanidades del ego que nos conducen a una nada inesperada, y claro, a la muerte. ella, silente, asiente. no siempre los temas son serios, pero en estos días, me dice, la luna y los planetas, los signos (!!) andan cruzados. ella se ha vuelto muy esotérica; en realidad siempre lo fue, pero era hermosa y cubana, y hubo una época que eso era más que suficiente. antes, mirándome con sorna, me ha dicho que tengo rasgos de extraterrestre y hasta de mongoloide. pordió, digo, me observas demasiado. es que no eres de este planeta, insiste. por lo menos soy de Cuba, no? se ríe. dicen que Cuba es la Atlántida que sobresale, murmura tomándose sus pastillas. está enferma, como todas... nosotras. entonces soy anfibia, contesto suspirando. ay, mis menopáusicas tembas cubanas se me están volviendo locas, digo entre divertida y exasperada. hace una mueca. planetas cruzados, dices? por eso quiero despepitarme y sacarme todo lo que me carga, me molesta? ella escucha. hablo demasiado y lo expresa apartándome pelos rebeldes de la frente y luego, con delicadeza tocándome los labios. bah, le digo, y tú por no hablar, mira... y nos reímos, con ese rictus agrio de saber de sobra. porque llega el momento que todo lo que se sabe sobra... o casi todo. 

ella se siente vieja, muy vieja; yo no tanto. tenemos la misma edad, pero vidas muy diferentes. estos diez años han sido horribles para ambas, pero hemos sobrevivido. de eso conversábamos, porque ella se está sintiendo mejor y es verano. pero luego que los signos, planetas y... entonces, zas, dice que su fe, su religión, ha sido clave en su resistencia. yo me río, claro. ella hubiera querido ser monja, me lo ha confesado, pero se desvió. las nenas de colegios católicos y libido adolescente desaforado, nunca falla. ahora quiere ser sacerdotisa o chamana o cualquier cosa con túnica y voz queda... paz, quiere paz. la miro, sonrío. yo también ansío paz, pero para mí el sexo, digo, ha sido mi salvación espiritual, mi remanso de paz en medio de oleajes repentinos. claro, dice mirando por la ventana, y fuácata, me golpea duro cuando dice, de pronto: siempre fuiste una "sexahólica". 

la miro con sorpresa. esa palabra no existe, digo y entonces, impaciente, me la dice en inglés. no, no es cierto, protesto. no soy adicta; me gusta y por lo efímero para mi es más preciada esa espiritualidad de la carne. me mira de frente y luego vira el rostro. es solo una sensación, dice, muy pasajera, levantando una mano en gesto de fastidio. sí, por eso hay que repetirlo, y mucho, la interrumpo también molesta. el sexo es saludable, y cuando es bueno, añado, es vida. vuelve a mirarme con ojos cansados, pero me lo suena otra vez, mameyaso: tú sexahólica, siempre. me encojo de hombros, bah. cada día somos más ligeras, me digo mirándola, y en cualquier momento flotamos pa'l carajo... 

esta mujer quien fuera importante fue mi peor experiencia sexual, la más incompleta, desierta y difícil... pero aquí estamos, salvando el cariño que nos mantuvo enlazadas, de lejos, todo este tiempo. y sé, porque ella me lo confesó un día, que entre ella y su pareja de hace mil años no hay sexo. cuando me lo dijo parecía ser un problema y quería desahogarse, pensé. es tan común, dije entonces incómoda, eso de caer en el compañerismo asexual... pasa mucho. me miraba con cierto desespero, y me dio temor. hacía poco nos habíamos reencontrado y ella estaba mal, enferma, descompuesta y con miles de problemas arriba. acaso...? pregunté entrecerrando los ojos, entre nerviosa y alarmada, acaso quieres... conmigo? no me contestó y empezó a llorar. me asustó la idea, ya que años antes otra ex se me había aparecido después de once años con la propuesta de recuperar... "the best sex I ever had". claro, al decir eso alimentó mi ego pero me sacó de quicio con su desparpajo tardío. y después esta, llorando. entonces la abracé y le dije que recordara que nunca se sintió a gusto conmigo, que todo pasaba, que a lo mejor era una fase con su pareja... y por primera vez, entre hipíos me dijo que ella me había querido mucho, sin saber demostrármelo por no entender mi sexualidad, y que por lo tanto, la temía... me temía, a mí. quedé perpleja, confusa con esa confesión. siempre he pensado que lo más transparente de mí era precisamente mi sexualidad. pero eso mismo lo había hecho tan difícil con ella, que la tomaba y la rechazaba, y después de tantos años, me explicaba que fue coraza. después de aquel encuentro pensé no volverla a ver, pero estaba tan mal... y me dijo que me necesitaba. así se inició este nuevo período de coexistir, hasta ahora. pero me siento molesta con eso de que soy una adicta sexual, diciéndolo ella, la menos calificada, de las tantas, para hacer tal pérfida declaración, pordió. y se lo digo, seria. 

ella, también molesta, responde: sí, ya sé que soy tu gran fracaso. entonces, yo aún más molesta le digo que no, que se equivoca, otra vez. con voz lenta le digo que mi peor fracaso fue mi mejor experiencia sexual. entonces se calla. bah, es todo por etapas, le digo. capas y capas y ahora, que estamos tan ligeras y todo nos pesa, ya ves... dejamos eso. me mira, muy triste. tú sabes que te quiero, dice. sí, lo sé, por eso estoy aquí, contesto. nos levantamos y caminamos de la mano un rato en silencio. cuando nos despedimos, nos abrazamos. qué viejas estamos, dice y me da un beso en la mejilla. tú, tú estás vieja, le digo sonriendo... pero recuerda... casi todo sobra, ya. lo que importa es... de lo que queda, salvar lo mejor.

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