4.01.2015

conte(O)dio

dos mujeres cuchichean en la mesa de al lado. las quejas rebotan de boca pintadita a boca pintorreteada. mal de amores. o amores malos. hablan con tedio, cansancio. ambas son tembas, contemporáneas desgastadas por tanto y ahora un hombre mezquino y egoísta. otra perfidia, este corazón partío. astillado. aspiro y pienso que si cada instante maligno tuviera la música adecuada de fondo sería la vida culebrón interminable. la intransigente vidalgia una sonora comedia musical. opereta rabieta sonorata en tedio y púrpura de un anochecer en el trópico. todo evacuado al aire libre acompañado el quejido por un piano doliente. machacado por las bocinas que tendríamos a nuestro acceso en cada esquina para vociferar "lo que sentimos". qué sería entonces de las mentes matemáticas y analíticas, numéricas. las que no sienten. ah sentir. sentir nada, qué alivio, eso deseo. no sentir más. no cantar a viva voce tanto desgaste. lástima sin embargo no poder callar y envenenarme aún más. si fuera posible.

la miro y noto que mi madre se ve un tin más animada. le acaricio un brazo y siento que se me afloja la ansiedad unos segundos. cuando llega su plato, come con apetito. pienso en el crujir de una judía verde, una habichuela demente el recuerdo como nostalgia húmeda que se desliza de mi tenedor y se posa en el plato. las mujeres de pronto me miran con desconfianza. creen que me entero y disfruto de su temática desdichada. no, no me interesa a pesar de que ellas lo comparten, a viva voce. como hago yo aquí, que escribo en este estúpido diario público. bah. sin embargo, aún no sé cuál de ellas ha sido la engañada por el villano del cuento. antes del café lo sabré, me digo indiferente mirando de lejos a la joven camarera que me mira y sonríe su mestizaje leve. chula, pienso, y me sorprende pensarlo. su carne prieta y sus labios morados. su pelo negro y ojos de búho asustado. no, no es bonita y miro mi plato.

mi madre repite algo y de pronto, no sé por qué pienso en el café de aquella juventud tan ida a derretirse en vano, entonces bajo una fría noche de otoño, su granizada entibiada por la sonrisa tenue del principio de una heroica guerrilla de amor. a sorbos de café una batallita tempestuosa, inesperada, intercalada en la conversación de artes y el destartalado país nuestro, sumergidos los guiones del diálago por debajo de cada interjección disparada como balas inciertas sin causa clara. un simple deshielo fuera de estación. mientras, afuera el calor es ya horripilante, y como quien dice es primavera. ¿cuánto tiempo llevo ya aquí? tan lejos y fuera de lugar. tan extraña extrañándome. mi cerezo mi jardín mi eLLa mis libros de notas mi música goteando por las paredes mis fotos enchumbándose de polvo. y a mi alrededor la gente come sopa hirviente. potajes espesos. aromas grasientos y resbalosos que me evocan otro café besado en mi epidermis con gotas de sambucca lánguidas y pegajosas. en otro lugar más lejano aún. ya el concierto mental es eufórico, perdida en ese sendero polvoriento mientras adivino que mi madre me dice cosas que han de ser bellas en el recuerdo, lo sé. la quiero captar dentro, muy dentro porque ella la única estrella de este opaco cielo. por ella eso sudo fuera de estación, un deshielo al revés. no importa que no me quede ningún país destartalado por el que luchar ni que el arte ya no me motive a necesitarlo. no importa que ya sea casi huérfana y la idea me espante. tampoco importa que el recuerdo del café aquel o del otro sea traidor aquí en una cafetería cualquiera de mayami, mientras sonrío, aunque sienta que de nuevo la ansiedad se apodera de la habichuela verde e imaginaria que he picado con los dientes del tenedor pensando en frescuras tersas que bien podrían ser la promesa del futuro mientras me rodean los sobrevivientes del pasado.

No comments: