4.15.2014

aMigaMía


despierta desde las tantas, dando vueltas por la casa, scrolling por la red de redes me entero. es de madrugada, los periódicos españoles ya empiezan a dar la noticia. ha muerto el brinco Junior, el Junior de Juan y Junior, los de Anduriña, aka Antonio Morales, aka el marido de la Dúrcal... eso. aka muerto, muertecito a los 70. porque la vida sigue igual... hastaaaa un buen díaaaa... que para morirse solo hay que estar o hacerse el vivo.

guao, otro que dejó de brincar, pienso triste en la oscuridad, éste casi casi casi mi contemporáneo. carajo, esto va en serio, digo ya al amanecer mientras miro por la ventana y todo está cubierto de nieve. sí, hoy mitad de abril, castigo doble, impuestos y ha nevado. ah, y luna roja. cuando por fin se despierta se lo digo a eLLa, que no reacciona hasta que le aclaro que era el marido de la Dúrcal. ah, dice y mira la foto que le muestro en el aparatico, pues parece loca, remata y se levanta. otro día más, nada que ver. tiene razón.

pero yo empiezo a buscar mis canciones de los Brincos... los ecos de mi adolescencia sin ellos no serían igual, es la pura verdad. las pongo. mejor, renacerá, amiga mía... entonces eLLa lo reconoce. ah, eso lo ponían en Cuba, dice, en Nocturno. claro, Nocturno, tan joven y tan rebelde como la misma geriátrica revoluqué. porque, para los que no lo sepan, Los Brincos fueron Los Beatles españoles de los 60 y 70; y para mí, fueron lo máximo en esa tierna edad de doce a quince años. los oí primero en Cuba, por la radio, por el programa Nocturno, que mi hermano adolescente y hormonal, escuchaba religiosamente todas las noches. Los Brincos, Los Mustang, Los Bravos, Los Ángeles et al, aquella maravillosa musiquita matraquilla que sí podíamos entender, no como la otra maravillosa de chillidos y twists and shouts que interpretáramos la letra como nos daba la gana, de fondo en los guateques adolescentes allá de pronto nosotros en mi Madrid, yo bailando con "las amiguitas" y mi sonrisa de dientes frescos, pasando el dedo sobre las letras de colores psicodélicos en las carátulas de los disquitos de 45 rpms, donde vestían todos pantalones estrechos de campana y camisas guarabeadas y pañuelitos en el cuello y pelos largos con cerquillos. ah mi Madrid de callejuelas, del barrio de Salamanca apurada por coger el metro y llegar a la plaza Roma y luego la buseta y el bus y llegar a tiempo a las clases de inglés, en el culo del mundo, yo tan estudiosa, decía mi madre, y todo era por ver sonreír a la habanera de ojos achinados, los dientes de hacha y piel color caramelo que me esperaba en la parada para tomarnos un café, antes de las clases, creyéndose ella que yo tenía dieciséis y eran sólo doce, solo doce diciembres y ansias de un millón. ah el Madrid de La Elipa y El Carmen, del cole Onésimo Redondo donde por fin sentirme que pertenecía, por un rato, en aquel rincón polvoriento al lado de ella, la magnífica cubana compañera de pupitre y del alma. ese Madrid mío-mío antes de que tantos malos recuerdos imaginados me lo robaran por tanto tiempo. mi Madrid, el de la esperanza, el futuro, lo platónico y compañero y de lo más bello, el antes maravilloso del porvenir de loca juventud. mi Madrid antes de mi Chicago y mi Miami y todo lo demás. 

y escuchando a Los Brincos o a Juan y Junior, hoy que hubo luna llena roja y nevó en abril y ya nada es igual, y nunca lo volverá  ser, nada, ya sé lo que para mí de verdad nunca renacerá. esta muerte, insignificante y que sin embargo simbólicamente significa tanto más. esta muerte y estas canciones tontas es verla a ella, mi compa, otra vez, saltando en mi vida de un brinco enorme en 1970 y colándose en todo para nunca salir, a pesar de todo lo demás. porque fue ilusión y sé que hay amor, sin que me digas nada, y a pesar del tiempo ido en vano, de la búsqueda eterna, del nunca encontrarte, solo después, tan después hundida en la horrible muerte que te llevó tan antes de tiempo. sólo por estar viva.

por eso, es para ti, entonces, esta débil luz de sol y sus detalles cálidos, ay tú y tantos detallitos compa, me decías. ya ves, tantos obstáculos y al fin qué, amiga mía, la de brincos e imaginarios sorbitos de champán, mi gran y bello amor platónico, el inolvidable del tú me dijiste adiós no sé por qué razón, hace tanto ya. y tal vez nadie te quiere ya, pero yo sí, yo siempre sí.

8 comments:

Miguel Iturralde said...

La luna llena roja y la nevada después de un viernes casi veraniego... y se muere Junior -70 nada más, yo que tengo 60, la cifra no está muy lejana- pero bueno, sobre ti... nada, fíjate cómo se combinan la naturaleza, sucesos and whathaveyou para llevarte a revivir esos momentos tan dulces. Los del güederburro no estaban tan despitados después de todos.

Y pórtate bien en estos días, recuerda que este viernes es Viernes Santo. Saludos.

sonora y matancera said...

ay, cómo te burlas, Miguel... sí, que estoy hecha un buñuelo emocional con tanta musiquita cursi y demás.

recuerdo cuando murió Elvis, que yo no entendía el porqué tanta temba lo lloraba a moco suelto y ya, ahora nos toca a nosotros. claro, el Junior no se compara a Elvis, pero de verdad esas canciones de Los Brincos-Juan y Junior son parte instrínsica del soundtrack de mi vida.

gracias por el recordatorio de viernes santo, a ver cómo me porto. saludo.

Miguel Iturralde said...

Pero te equivocas, no me burlo en lo absoluto, muy al contrario. Sé muy bien que esas cosas que aparentan ser boberías para otros, enlazadas como van a otras, abren paso a esos recuerdos que están ahí esperando por su momento. Es vivir y es lo vivido.

...Junior y Elvis, si te oyen en Memphis te linchan. Saludos.

Anonymous said...

Ay Sono que manía con manipular las fotos. Pero la del pelo largo eres tu,que lindas las dos amigas. Esta música esde mis abuelos casi. Jeje. Y sabes, sentimental y todo me gustas. Eres una persona intensa en tu forma de quester, a los 12 o a los 20 o a los ....60. ????

Yooooo said...

La Jeje te mató con la edad y música de sus abuelos. Esta palomita tonta. Lindo post, como dice Miguel, revivir esas vivencias enlazadas a la música o los olores. Cristina y los Stop, te acuerdas?

sonora y matancera said...

vale entonces, Miguel, aunque si te burlaras no importa, que soy la primera en reconocer mi etapa cursi.

ya, ni se me ocurriría mencionar a Junior en Memphis, pordió. y mira, que yo por esos tiempos tenía un póster de Elvis en la pared y le daba besos y todo.

Jeje 321 Jeje mamita, que tengo que respetar a la gente de la que hablo, que por eso manipulo fotos y no digo nombres. sí, la del pelo largo soy yo, y sí éramos lindas, las dos.

me alegro que te caiga bien aunque sea una sentimental, porque eso a los viejos nos encanta, que nos quieran mocosos, lloriqueando, meaditos y todo. y no, no tengo 60... todavía, no jodas, pero Miguel sí, y es un tipazo además de un caballero. porque la cosa no es llegar, sino más o menos saber llegar.


Yooooo 418 viste, qué parejera esa Jeje. seguro es tremendo tembón, haciéndose pasar por pepilla. pero nunca como tú, que a ti hay que decirte usted, y con respeto. jaaaaaaaaaaaa. sí, yo soy víctima de la música, los aromas... magia pretérita.

wow, Cristina y los Stop... me acuerdo de ti... no eres nadie en mi vida, no conoces mi historia... jaaaa y estupendo su corte de pelo, tres chic y siempre a la moda. beso.

Anonymous said...

El problema contigo es de Nos falta feee. Busca la luz pecadora.

sonora y matancera said...

824 a mí lo que me sobra es fe, en el ser humano y su condición y capacidad de amar.

lo que no tengo es fe en gente como tú, que cree que tiene el derecho de juzgar a otros y señalarlos, si no piensan como ellos. dale pues, no entres a mi casa, que no te invité.