8.02.2013

mecca NO grafía

desde niña soñaba con tener una. las teclas negras, redondas y frías con  sus flotantes letras blancas me atraían en la oscuridad húmeda del despacho de X, amigo de mi padre de cierta cultura que se la pasaba mecanografiando pausadamente en cada visita que le hacíamos. luego, mientras ellos se sentaban en el patiecito a tomar café y fumar, yo aprovechaba para posar mis deditos sobre aquellas teclas. X siempre me ponía una hoja en blanco y me decía bajito: "no aprietes mucho las teclas... escribir no debe ser a la fuerza...". y yo escribía palabras largas, como melocotón, despilfarro, ejército, payasadas... al irnos, X me entregaba la hoja, que luego yo depositaba en mi colección de hojas con palabras largas mecanografiadas al azar dentro de la vieja carpeta de cuero que mi padre me había regalado con la esperanza de que algún día me diera por estudiar leyes, como X.

al mes y pico de llegar a Madrid, mi padre recibió una carta de X. era, claro, una carta mecanografiada sobre un fino papel transparente, de cebolla le decían. recuerdo que mi padre lloró leyéndola porque X le daba los pormenores de la salud de sus padres y el enorme vacío que sentían por nuestra partida. cuando mi padre dejó la carta sobre la mesa, yo me acerqué y toqué el papel. pasando mis dedos sobre la lisa superficie vi el despacho de X, lo olí y sentí la brisa del patiecito matancero dejado atrás para siempre. pero más que nada, recuerdo que mis ojos se concentraron en buscar las palabras largas de aquella carta, mecanografiadas limpias y saltarinas sobre la hoja.... profundamente, inconsolable, despedida...

2 comments:

Miguel Iturralde said...

las fascinaciones e ilusiones infantiles, y los cantazos reveladores... Un matiz de otro temple (¿placentero?) cuando escribes algo relacionado a tu papá. Saludos.

MI

sonora y matancera said...

observador que eres, MI... cuando se relata, se habla casi en susurro de intimidad... cuando se pretende jugar con la lengua, se alborotan las letras, las reglas, las palabrerías... porque hay que sentir su musicalidad, su sonorismo... al menos esa es mi intención, aunque a muchos no resulte placentero.
gracias por tus visitas y comentarios. saludos.